viernes, 10 de enero de 2014

EL AMOR SOBREPASA LAS INTENCIONES DE CUPIDO cap 6


Esta historia es una adaptación de la original escrita por Jennifer Shirk la cual lleva por nombre "A Little Bit Cupid". Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, yo solo los tomo prestados para adaptarlos a la historia.


El amor sobrepasa las intenciones de Cupido
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Capítulo Seis






Gah. Eso podría ser… ¿qué? Necesitaba saberlo.

Sakura se llevó una mano a la frente y suspiró. El destino tenía una extraña manera de intervenir en los peores momentos posibles. Aunque tal vez no era del todo el destino, sino la diosa de la Discordia como Choji había mencionado. Y si así era, no le extrañaba que estuviera tan desesperado por su ayuda. Los chicos malos juegan duro.

Naruto sacó el móvil del bolsillo y le echó un vistazo. —Lo siento, tengo que tomarla. Es el hospital.

—Por supuesto —murmuró ella mientras se levantaba.

Sasuke se dejó caer en el asiento desocupado de Naruto y sonrió. —Salvada por la campana.

—No es gracioso —espetó. Sus nervios estaban destrozados, y verter su ira sobre Sasuke no ayudaba, lo que sólo hacía que le dieran más ganas de romper a llorar.

—Tienes razón. Es hilarante. —Sus cejas se juntaron cuando notó que sus ojos se humedecían—. Oye, relájate. —Su tono se suavizó.

—No puedo relajarme. —Se limpió los ojos, apartándose las lágrimas. Eso es todo lo que necesitaba hacer —tener un importante colapso frente a Sasuke por encima de todo lo demás. Era una metedura de pata. ¿Por qué, en la tierra, alguna vez pensó que ella podía manejar el salvar a la humanidad? ¿Por qué Choji pensó que podría ayudar? Incluso con Cupido prácticamente sentándole a su alma gemela sobre su regazo como un regalo envuelto, seguía sin conseguir que le prestara verdadera atención.

Respiró profundamente, sus pensamientos yendo a las nuevas noticias que Discordia había causado. Podía hacer esto. Sólo tenía que aguantar un poco más y confiar en Cupido. —Lo siento, Sasuke. No pretendía desmoronarme. Pero no lo entenderías.

—Pruébame.

La ternura de Sasuke le gustó. Parecía tan dispuesto a ayudar. Quería confiar en él, pero esta era su batalla para luchar. Apretó los labios, no confiando en su voz, y negó con la cabeza tristemente.

Naruto regresó, una vistazo a su rostro preocupado y pesaroso le dijo lo que iba a decirle antes de que siquiera hablara. —Hay un problema con uno de mis pacientes. Tengo que ir al hospital. Tendremos que esperar otra ocasión por las bebidas.

¿Otra ocasión? Su pecho se contrajo. No había tiempo para otra ocasión.

—¿Cuándo? —espetó.

Él parpadeó. —Uh, no estoy seguro. Mi horario es un poco impredecible. Te llamaré. Pero por si no hablo contigo antes, feliz Día de San Valentín. —Agarró su chaqueta y tocó a Sasuke con el mentón antes de marcharse.

La puerta se cerró tras él con un suave click, un sello final del amor bastante irónico del destino, si le preguntaban. Una mezcla de culpa y decepción atrapó a Sakura y cerró los ojos, deseando que Choji apareciera mágicamente a rescatarla y le dijera qué hacer a continuación.

Sasuke puso una mano sobre su hombro. Un poco de tensión disminuyó, y ella suspiró. No había nada que él pudiera hacer para ayudarla con la situación, pero su toque era reconfortante de todos modos. —Oye, estás verdaderamente disgustada por esto, ¿no?

—Estoy bien. Estaré bien. —Esperaba.

—Escucha, sé que soy la segunda opción, ¿pero por qué no te invito a cenar esta noche?

Ella ahogó un resoplido. Oh, seguro. Que perfecto final para hoy. Una cena con un hombre del que se sentía atraída quién no era su alma gemela.

Como si eso fuera a resolver su problema.

—Te diré algunos consejos sobre cómo captar la atención de Naruto—añadió.

Sus ojos se abrieron con eso. Un hilo de esperanza colgaba frente a ella. La humanidad todavía tenía una oportunidad. —¿En serio?

Le sonrío amablemente, pero no alcanzó sus ojos. —Seh, en serio. Parece que te vendría bien un amigo.

Amigo. Huh. No había pensado en Sasuke como un amigo. Pero la amistad era lo único que podía tomar de él. Además, necesitaba a alguien. Choji no estaba. De hecho, no le había visto u oído desde que se marchó del condominio de Naruto por la mañana.

Le devolvió la sonrisa. —Gracias. Lo apreciaría. —Se levantó y se sorbió los mocos—. Iré a por mi abrigo.

Sasuke asintió, luego retrocedió para dejarla pasar.

Una vez que llegó al armario, encendió la luz y abrió la puerta. Una mano se disparó hacia ella y la empujó al interior. —¡Oye…!

Choji la silenció con un dedo en los labios. Miró a su alrededor, luego cerró la puerta detrás de él. —¿Qué crees que estás haciendo? —susurró acaloradamente.

—¿Yo?

—¿Te dejo sola durante menos de doce horas y ya estás planeando una cita con alguien más? Se supone que debes estar con Naruto. —Negó con la cabeza en disgusto—. Mortales —murmuró.

—Mira, hago lo mejor que puedo desde que tú —Presionó su dedo índice sobre su pecho, empujándole contra una hilera de abrigos—, me dejaste sola todo el día.

—Sasuke no es tu alma gemela, muñeca. Naruto lo es. Estás perdiendo el tiempo. No dejes que la lujuria triunfe sobre el amor. Eso es exactamente lo que los dioses del odio quieren que hagas. ¿Quién crees que causó que Naruto tuviera que coger el teléfono y marcharse justo ahora? Intentan frustrar cualquier oportunidad que tengas con él. ¿Has olvidado qué pasará si Naruto no te besa el Día de San Valentín?

No, no lo había olvidado.

Consiguió desviarse del tema un poco, pero nunca había olvidado completamente lo que se suponía que tenía que hacer. Estaba a punto de decirle eso a Choji, también, pero hizo su molesto acto de desaparición otra vez, y luego la puerta del armario se abrió.

—¿Algún problema? —preguntó Sasuke, arqueando una ceja.

Escoge uno.

Levantó la manga de su abrigo y lo agitó como una bandera. —Sólo recogiendo mi abrigo —dijo, logrando una débil sonrisa.

—Me pareció oír voces. —Echó un vistazo a su alrededor, su mirada viajando con recelo a través de los abrigos y chaquetas.

—Nop. Sólo yo. Hablando conmigo misma… otra vez. —Tragó—. Vámonos.

Sasuke tomó el abrigo de sus manos y la ayudó a ponérselo. —¿Estás segura de que te sientes bien?

Su cuerpo hormigueó cuando los dedos de él le rozaron el cuello. Se estremeció y retrocedió un poco. —Uh, sí, estoy bien.

Pero era mentira. Estaba experimentando un montón de sentimientos —especialmente sobre Sasuke. Y ninguno de ellos era bueno en absoluto.


Continuará...

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Pido disculpas por la demora, estoy re-metida en una Saga de una maravillosa escritora y me lo estoy pensando si actualizarla completa para Naruto. No se olviden de comentar sus impresiones, ya sea por acá o en FANFICTION, para seguir publicando también otras historias :D  un abrazo enorme !

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