martes, 7 de enero de 2014

EL AMOR SOBREPASA LAS INTENCIONES DE CUPIDO cap 4


Esta historia es una adaptación de la original escrita por Jennifer Shirk la cual lleva por nombre "A Little Bit Cupid". Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, yo solo los tomo prestados para adaptarlos a la historia.


El amor sobrepasa las intenciones de Cupido
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Capítulo Cuatro




Sasuke tenía sus dudas sobre invitar a Sakura, pero ella parecía bastante inofensiva. Además, él siempre había sido una persona que corre riesgos. Le fue útil en los negocios y ahora esperaba, al menos, que le sirviera bien para una interesante mañana. Por lo que le dio una taza de café y le hizo señas para que se pusiera cómoda.

Sakura miró el sofá, se mordió el labio, y luego se acercó a la ventana que tenía una vista al Boston Harbor. Dando golpecitos al suelo con su pie, tiró un mechón de su cabello y empezó a darle vueltas alrededor de su dedo. Ni siquiera había tomado un sorbo de café y la mujer ya era una bola de energía nerviosa. Él se preguntó cuál era su juego.


Ella estaba de espaldas a él, así que aprovechó la oportunidad para dejar que su mirada vagara perezosamente sobre su figura. No hay nada de malo en eso, después de todo, solo estaba apreciando la vista. Su cabello rosa caía liso justo debajo de la línea de su sostén. Ella era pequeña, vestida en jeans y un jersey semi-entallado de cuello alto de color aguamarina. Un poco delgada, pero parecía como si comiera una hamburguesa o una rebanada de pizza de vez en cuando. El tipo de chica que podrías llevar a un partido de beisbol y que no tienes que preocuparte que no haya ensalada disponible. Sí, ese es el tipo perfecto para Naruto.

Por desgracia, también ese era exactamente el tipo de Sasuke.

Ella era más que su tipo. Había algo que le atraía más allá de su atractivo natural. No podía saber exactamente que era o porque incluso le importaba. Ella no estaba allí por él de todos modos. Obviamente, solo estaba interesada en Naruto, basado en la falsa y tonta historia de la sesión de fotos gratis que inventó.

Él la miró un rato más. Parecía que sus pensamientos eran profundos mientras miraba hacia el agua, casi como si llevara el peso del mundo en su mente. Por alguna razón, se sintió obligado a envolver sus brazos alrededor de ella y decirle que lo que sea que le preocupara estaría bien. Pero sabiamente mantuvo plantado sus pies y brazos donde estaban.

—¿Cómo está el café? —preguntó él, medio esperando que ella se girara de nuevo y así demostrar que ella no era tan atractiva como él al principio había pensado.

Lo miró por encima de su hombro, ofreciendo una sonrisa de agradecimiento. —Es perfecto, gracias. Espero no importunarte.

Demonios. Ella era tan atractiva como había pensado. Incluso aún más atractiva. Naruto era un hijo de puta con suerte.

—No, no lo estás haciendo —dijo—, el sábado es mi día libre —Miró su reloj y soltó un suspiro. Naruto se despertará pronto. Sasuke no la tendría para el mismo por mucho tiempo.

—Entonces ¿Qué haces para ganarte la vida? —preguntó ella, apoyada en la repisa de la ventana y dando un sorbo a su café.

—Trabajo en un hotel.

—¿Ah sí? ¿En cuál hotel?

Se aclaró la garganta. —El, eh, Marlstone.

Una delicada y formada ceja se disparó hacia arriba. —¿Marlstone? Eso es más que un hotel. He fotografiado un montón de bodas allí. Por dentro es simplemente precioso, sobre todo cuando todo estaba decorado por Navidad.

Un sentimiento de orgullo llenó el pecho de él y sonrió.

—Sí, es cierto.

Su familia había comprado el hotel de más de cincuenta años y lo convirtió en una cadena de hoteles de primer nivel. Ahora, Sasuke no solo lo dirige, sino también es el presidente y Director Ejecutivo de toda la cadena alrededor de América del Norte. No mucha gente sabe eso, ya que él prefiere mantener un perfil bajo. Esto evitaba que las mujeres le llovieran a su puerta, sobre todo las que solo pensaban en dinero. No tenía tiempo para tener una esposa, y mucho menos una relación, a pesar que de vez en cuando gozaba de compañía femenina. El trabajo y el hotel habían sido su prioridad desde que se graduó en Maestría en Administración de Empresas. Pero mirar la cara bonita de Sakura le dio una sensación extraña, como si tal vez fuera necesario revaluar sus prioridades.

—¿Cuánto tiempo hace que conoces a Naruto? —preguntó ella.

—Nos conocimos en la Universidad de Harvard y fuimos compañeros de cuarto en ese entonces.

—Y ahora de nuevo son compañeros de cuarto.

—Sí, pero ya no es tan divertido ahora —dijo Sasuke con el ceño fruncido—. Sobre todo cuando entra en modo médico y critica mis hábitos alimenticios.

Ella se rió, casi ahogándose con su sorbo de café. —Estoy segura de que es su manera de pagarte por dejarlo que se quedara contigo.

—Entonces, el dicho “la venganza es un plato que se sirve frío” es cierto —susurró él, haciéndola reír de nuevo. Él descubrió que le gustaba su risa y que apreciaba lo fácil que brotaba de ella. Tenía que admitir que se estaba divirtiendo más de lo que esperaba—. ¿Cuánto tiempo has sido fotógrafa? —Le preguntó.

Ella sonrió. —Desde que tenía diez años y tuve mi propia cámara para Navidad. Pero profesionalmente, he tenido mi propio negocio durante casi siete años.

—Tienes que ser muy buena para haber sobrevivido tanto tiempo en la profesión.

—Soy la mejor.

Ahora fue el turno de él de reírse. —Que confianza.

—Bueno, tengo confianza en mi trabajo. Detrás de la cámara, es donde sé exactamente lo que estoy haciendo. Ni bien miro a través del lente todo se aclara. Puedo dejar y permitir que mis instintos se queden a cargo —Hizo una pausa, luciendo un poco triste—. En mi vida personal, mis instintos no son tan confiables.

—No estaría seguro de eso. Tus instintos te trajeron aquí ¿no?

Su ceño fruncido apareció entre sus cejas. —Sí, algo así —murmuró. Se volvió hacia la ventana, aparentemente absorta en sus propios pensamientos.

Sasuke sabía lo que quería decir sobre los instintos y confiar en ellos. Él confiaba en ellos en gran medida en sus tratos de negocios. Su trabajo parecía ser tan importante para ella como el suyo lo era para él. De hecho, ella resplandeció cuando habló sobre la fotografía. Él estaba fascinado por ese aspecto de ella…o quizás solo le fascinaba ella. Él quería saber más sobre esta mujer que terminó de alguna manera en su apartamento.

Discretamente se acercó por detrás de ella. Dios mío, olía bien. Más que bien, en realidad. Sexy. Un poco a canela mezclado con algo floral. Se acercó y olió de nuevo, esperando que no notara que su nariz que estaba a un centímetro de su cabello. El olor parecía ir directo a su libido. Como un rayo, ocasionó una chispa que hizo que su corazón latiera erráticamente.

Sakura cambio de pie y su codo chocó con él. Dio un salto y el café se derramó en su mano y en el suelo.

—¡Oh, lo siento! —exclamo—. Soy una torpe. No te derramé encima ¿verdad?

—No, no, en absoluto —Agarró una servilleta de la mesa de centro. La culpa lo atosigaba. Fue su culpa de que ella hubiera derramado el café sobre sí misma y en cambio ella estaba preocupada por él. Esperaba que no se hubiera quemado.

Rápidamente tomó su mano para secar las gotitas. Tan pronto como él la tocó, una electricidad corrió a través de él. Sakura se quedó sin aliento y levantó la mirada. Durante un largo momento, sus ojos se encontraron y los pulmones de él de repente parecían demasiado grandes para su pecho.

Interesante…de nuevo esa corriente eléctrica. La había sentido antes, cuando tomó su mano estando afuera, y pensó que lo había imaginado. Pero ahora la atracción era tan vívida. Parecía que zumbaba entre ellos como docenas de luciérnagas.

Sin soltarle la mano, se acercó un poco más. Su mirada cayó sobre su boca ligeramente brillante. —Sakura…

—Oye, ¿por qué tanto alboroto? —dijo una voz aturdida.

Sasuke dejó escapar un suspiro. Naruto eligió el peor momento para entrar a la sala. Usaba su camiseta Celtics y pijama pantalón de cuadros, estaba frotándose un ojo mientras bostezaba. Acaba de joder mi avance.

—Naruto —dijo Sakura casi sin aliento.

Naruto parpadeó. —¿Sakura?

Sakura tiró con fuerza su mano lejos de la de Sasuke. —Eh, sí, hola. Sasuke y yo estábamos…derramé café y…

—¿Derramaste el café de nuevo?

Sasuke frunció el ceño. —¿Qué quieres decir con de nuevo?

Un delicado rosado tiñó sus mejillas. —Es una larga historia.

—Sakura ¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó Naruto.

—¿Qué estoy haciendo aquí? —Repitió ella. Se quedó sin palabras y una expresión vidriada comenzó a extenderse por su cara.

¡Por amor de Dios! Esta mujer o es tonta o una terrible mentirosa. O quizás una combinación de ambos. De cualquier manera, fue lindo, por lo que decidió ayudarla. Se inclinó hacia su oído. —La sesión de fotos gratis —susurró él.

—¡Ah, claro! —Juntó sus palmas, como si convocara más valor o tal vez diciendo una oración, y continuó—: Vine aquí para decirte que ganaste una sesión de fotos gratis en mi estudio y, eh…

—Sí, y esta expira en el Día de San Valentín —La ayudó cuando ella lo miró en busca de ayuda.

—Sí, expira en el Día de San Valentín. Y no quiero que te pierdas esta oportunidad. Se trata de una promoción especial que era para los clientes y saqué tu nombre —Comenzó a girar de nuevo ese mechón de su cabello. Él identificó eso como una señal de que sus nervios estaban al límite, y él mordió su labio inferior en una sonrisa—. Así que… ¿Qué dices? ¿Quieres aprovechar esa oferta que solo-ocurre-una-vez-en-la-vida?

La boca de Naruto se curvó mientras pasaba sus dedos por su desordenado cabello rubio. —¿Has venido hasta aquí para decirme eso?

Sakura miró a Sasuke por una respuesta de nuevo. Esta vez, se encogió de hombros. Pensó que ya la había ayudado mucho en esta mentira que ella misma había montado.

Se volvió hacia Naruto de nuevo. —Eh, sí, no quiero que pierdas esta oportunidad. Para ser honesta, no estaba segura de que quisieras hablar conmigo de nuevo —Bajó su voz—. Después del incidente con el café.

Naruto se echó a reír. —No seas tonta. Es muy amable de tu parte que hayas venido hasta aquí. Nunca he ganado nada tan grande en toda mi vida.

Sasuke se cruzó de brazos con un resoplido. Naruto está haciéndolo ver como la octava maravilla para su propio beneficio. ¿Nunca había ganado nada tan grande en su vida? Eso fue divertido, teniendo en cuenta que el mes pasado Naruto había recibido una Beca Distinguida de la Academia Internacional de Cardiología.

El rostro de Sakura se iluminó. —¿En serio?

—Sí, y yo siempre pensé que hiciste un gran trabajo con las fotos que tomaste a mis sobrinos. De hecho, he querido ponerme en contacto contigo de nuevo. Necesito que alguien tome algunas fotos al hospital para un nuevo folleto que estamos haciendo.

La sonrisa de ella se ensanchó. —Me alegra poder remediar la situación —Abrió su bolso, sacó un trozo de papel y un bolígrafo—. Mudé mi estudio, así que te daré la nueva dirección. Quizás puedas ir hoy día.

Sasuke dio un paso atrás y los observó juntos por un minuto. No le gustó. Sakura parecía súper ansiosa por pasar el tiempo con Naruto. No tenía nada contra su amigo, pero él no podía entenderlo. No había química allí. Ni siquiera un ápice de lo que ella y Sasuke acababan de experimentar. Era como ver dos bolas de helado de vainilla en un tazón blanco: soso.

Además, él no podía entender como Naruto había dejado salir de su vida a una mujer como Sakura sin pedirle primero su número telefónico. Era prácticamente un sacrilegio.

Todo eso fue suficiente para hacer que las palabras salieran volando de su boca antes de que tuviera oportunidad de retenerlas. —¡Yo también voy!

Ambos lo miraron como si hubiera anunciado que se había tirado un gas.

Se aclaró su garganta. —Eh, si a ustedes dos no les importa, claro. Estoy interesado en que me tomen algunas fotos. Un regalo para mis padres.

—Oh. Bueno, claro —dijo Sakura, luciendo todo lo contrario—. Supongo que sí.

Naruto se encogió de hombros. —Está bien por mí.

Sasuke se convirtió en la victima de la fulminante mirada de Sakura antes de que volviera de nuevo su atención hacia Naruto. —Tal vez después los dos podamos ir por una bebida —sugirió ella.

Los labios de Naruto se curvaron. —Suena excelente.

Sasuke estalló en rabia. No. Eso no suena excelente. De hecho, por la forma en cómo se estaba sintiendo ahora, él estaba bastante seguro que eso pasaría por encima de su cadáver.

Demonios. ¿Qué le está pasando?

Aquí estaba él, a punto de derribar de un solo golpe a su compañero de cuarto por aceptar una simple invitación para beber algo. De alguna manera, esta mujer se las había arreglado para atarlo en menos de treinta minutos. Sin embargo, a pesar de la atracción mutua que parecían tener, Sakura salió de su camino para conseguir la atención de Naruto. No parecía el tipo de mujer que se hiciera de rogar.

Normalmente, si una mujer se mostraba interesada en otro chico, Sasuke lo dejaba allí y se alejaba. No había problema. Después de todo, había muchos peces en el mar. Pero Sakura definitivamente tramaba algo. Desde la forma en que apareció misteriosamente en su puerta, hasta la forma en que se inventó toda esa historia acerca de la sesión gratis de fotografía. E iba a averiguar exactamente que se traía entre manos.

O por lo menos se divertiría intentándolo.



Continuará...

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