lunes, 13 de enero de 2014

EL AMOR SOBREPASA LAS INTENCIONES DE CUPIDO cap 8


Esta historia es una adaptación de la original escrita por Jennifer Shirk la cual lleva por nombre "A Little Bit Cupid". Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, yo solo los tomo prestados para adaptarlos a la historia.


El amor sobrepasa las intenciones de Cupido
.


Capítulo Ocho





Un camarero entregó a Sakura una copa de champaña mientras ella entraba en el salón de baile. Tomó un sorbo y trató discretamente de buscar a Naruto. Como le había dicho a Sasuke, el hotel era impresionante, con sus lámparas de bronce y cristal y sus columnas de mármol. Hermosas obras de artes colocadas por todas partes—incluso en los techos—emanaban una sensación del viejo continente y elegancia. Si ella no estuviera presionada por el tiempo, le hubiera encantado tener una cámara y tomar algunas fotografías. Pero eran las seis en punto del 14 de Febrero y aún no había hecho ningún progreso con Naruto.

Ella lo localizó repentinamente, y la esperanza llenó su pecho. Naruto se veía alto y elegante en su esmoquin, hablando con una pareja de ancianos en el bar. Su rubio cabello estaba engominado hacia atrás como una estrella de cine chapada a la antigua.

Está bien, puedo hacer esto. Ella bebió el resto de su champaña y alisó la parte del frente de su vestido de terciopelo rojo. Esta noche era la noche que lograría que Naruto la besara.

Tratando de controlar sus crecientes nervios, se abrió paso hacia él. Educadamente se mantuvo alejada unos pocos pasos para no entrometerse en su conversación, pero él debió haber percibido su presencia porque ni bien se había instalado cuando él le echó un vistazo.

Ella dio un débil saludo con la mano.

Su sonrisa creció. Se excusó con la pareja y se dirigió hacia ella. —Sakura —susurró con asombro—. Te ves preciosa. Pero estoy sorprendido de verte aquí.

Se sonrojó, bajando la vista hacia su vestido. —Gracias. Espero que no te importe. Sasuke en cierto modo me invito.

Sasuke. Él había sido tan dulce la otra noche en la cena, la manera en que la había escuchado hablar sin parar y sin parar sobre el amor. Desafortunadamente, ella tendía a balbucear, una verdad que usualmente desagradaba a los hombres con los que salía. Pero no a Sasuke. A él no había parecido importante en absoluto. Pudo relajarse y ser ella misma a su alrededor. La hizo sentir… segura. Como la manera en que ella se sentía cada vez que estaba detrás de su cámara.

A ella no le gusto la manera en que habían dejado las cosas esa noche en el restaurante. La mirada que le dirigió cuando le preguntó si estaba absolutamente segura de querer a Naruto fue suficiente para hacerla dudar de sí misma toda la semana. Sasuke dejo claro que no estaba de acuerdo con ella y Naruto estando juntos, sin embargo hizo todo lo posible para que estuviera allí.

Su mirada barrió la habitación. Sasuke le había dicho que estaría trabajando esta noche. Ella tenía que verlo. Sólo para… para agradecerle.

—No me importa en absoluto —dijo Naruto, recuperando su atención rápidamente—. Aunque, parece que Sasuke se me adelanto. Lo siento, no pensé en invitarte yo mismo.

—Oh, Sasuke y yo no estamos en una cita ni nada —Se apresuró a explicar—. Sólo me gusta… la recaudación de fondos.

Sus cejas se elevaron. —¿Te gusta?

¿Me gusta la recaudación de fondos? ¡Por el amor de Dios! Con razón aún estaba soltera. Eso no fue una declaración para inspirar amor y/o besarse. Piensa, Sakura, ¡piensa!

—Y… yo… me gustas —soltó ella.

—¿En serio? —Él inclinó su cabeza, una pequeña sonrisa se asomó en sus labios—. Bueno, también me gustas.

¡Sí! ¡Sabia que éramos almas gemelas! —Estupendo.

Hubo una incómoda pausa. Bueno, ¿ahora qué? ¿Era su turno o el de ella? ¿Debería decir algo más? Puf. Esto iba rápidamente a ninguna parte. Y ni una hoja de muérdago alrededor para ayudarla. ¿Por qué esto era tan difícil? Ella nunca tuvo un problema con la conversación con Sasuke.

—¿Te gustaría bailar? —preguntó él.

Ella parpadeó y su corazón se disparó. Tal vez no necesitaba muérdago después de todo. Poniendo su mano en la suya, sonrió. —Me gustaría eso.

La banda estaba tocando “The Way You Look Tonight” mientras Naruto la guio a la pista de baile. Él deslizó un brazo alrededor de su cadera y la atrajo hacia él. Olía bien—reconfortante. Ella esperaba que Choji estuviera viendo eso. Todo había funcionado; podía sentirlo. Ese hombre era su destino. Encontró el verdadero amor. Pero aún cuando averiguó ese hecho en su mente, una sensación rara comenzó a roer en lo bajo de su vientre.

No. Ella no dudaría. Cupido le había dicho que Naruto era su alma gemela. El amor —qué había estado buscando— estaba a su alcance. Finalmente. Ellos continuaron moviéndose con la música. Ella estaba a punto de poner su cabeza en su hombro cuando vio a Sasuke.

Él se encontraba parado cerca de la puerta, sus brazos cruzados, sin sonreír, y una pequeña emoción la atravesó. Él llevaba puesto un esmoquin, y se veía completamente elegante. Por alguna razón la mirada hostil y feroz que llevaba puesta sólo lo hacía parecer más sexy y un poco peligroso. Su corazón se estremeció por latir tan rápido. ¿Por qué su cuerpo tiene que traicionarla cuando ni siquiera pensaba en él?

Observó como una atractiva mujer surgió junto a él. Con suerte, sólo era alguien necesitando indicaciones hacia el baño. Entonces la mujer le dijo algo a Sasuke y sus ojos se suavizaron mientras él giró para responder. La mujer rió, no una carcajada completa, sino con una de esas delicadas risas perfectamente femeninas —Con lo que la amable Sakura no había tenido la buena fortuna de ser bendecida— y entonces puso una mano en el brazo de Sasuke.

Sakura estaba repentinamente consiente que su mandíbula estaba doliendo por apretar sus tiendes tan severamente.

Ya no le prestaba atención al baile, así que cuando Naruto inesperadamente la hizo girar, ella tropezó con sus propios pies. Naruto la agarró antes de que cayera, pero se tambaleó hacia atrás contra un mesero con una bandeja de martinis. Se enderezó ella misma y su respiración se congeló cuando levantó la vista. Vodka salpicado por todo el brazo de Naruto y bajo la parte delantera de su chaqueta.

—¡Lo siento tanto, Naruto! —gritó ella. Su chaqueta debía estar empapada, pero él educadamente sonrió e hizo un ademan para restarle importancia a las disculpas de ella y del camarero con la gracia digna del presidente de los Estados Unidos.

—Está bien —dijo—. Déjame ver si el hotel puede encargarse de eso —Antes de que pudiera protestar, el camarero lo condujo fuera del salón de baile.

Maravilloso. Más tiempo perdido. Tuvo que haber sido el odio de los Dioses que causó esto. Ella estaba tan cerca, demasiado cerca.

Se frotó la frente, tan absorta en qué hacer después, ella no escuchó a Choji acercarse a su lado. —Estamos jodidos —le dijo.

Ella dejo caer su mano. —No todavía. Yo aún… —Cuando se volteó para mirarlo, se quedó boquiabierta—. Oye, ¿te estás sintiendo bien?

Choji sacó un pañuelo y limpió su frente empapada. Él aún usaba su apropiado y feo esmoquin común y corriente, pero su tez estaba gris y sudorosa, como si hubiera comido una bandeja de ostras descompuestas. Debía sentirse tan terrible como se veía porque ni siquiera fumaba un cigarrillo.

Él se inclinó un poco, sosteniendo su estómago. —Están ganando allí arriba —Habló con voz ronca—. Puedo sentirlo. El amor será destruido.

—¡No digas eso! Aún hay tiempo —¿No lo hay?

Él sacudió su cabeza tristemente. —Lo intentaste, muñeca. Todos nosotros apreciamos lo que hiciste, también. Pero esta guerra era más grande de lo que habíamos esperado.

Su corazón cayó. No. Ella no podía dejar que esto sucediera. Si el amor era erradicado, sería su culpa. Todo porque ella era un desastre y había dejado que Sasuke la distrajera. Lágrimas brotaron de sus ojos y se dio la vuelta para buscar a Naruto.

Y corrió directo hacia Sasuke.

—Hola, ¿Dónde es el incendio? —preguntó él, agarrando sus brazos para mantenerla firme—. Creo que me prometiste un baile.

Sasuke se veía aún más sexy de cerca. Su mirada cayó a su boca y ella casi suspiró. ¡Cielos! Ella era débil. El destino del amor pendía de un hilo, y aquí estaba a punto de convertirse en un completo charco. Oh, ¡maldito Cupido! cuanto quería bailar con Sasuke ahora. Realmente lo quería. Le encantaría enterrar su rostro en su pecho y empezar toda esta semana otra vez sin preocupaciones, sin destino de la humanidad, sin alma gemela. Pero desafortunadamente, ella y Sasuke no estaban predestinados.

Y tan pronto como Naruto la besara descubriría eso.

—Yo… Yo no puedo, Sasuke. No ahora.

—Pero están tocando nuestra canción.

Ella sonrió un poco. —No tenemos una canción.

—Podríamos. De hecho, podría ser esa que está sonando ahora.

Ella escuchó. La banda estaba tocando “When I fall in Love” Se encontró a si misma mirando hacia sus ojos negro azabache, pretendiendo por un pequeño momento que era verdad, que ella y Sasuke estaban enamorados. Ella quería que fuera él. Una avalancha de ese pecado la atravesó, dejándola tan débil que todo lo que pudo hacer fue apartar débilmente su mano hacia él.

Sus ojos se estrecharon. —¿Esto es por Naruto?

—Sí. Necesito buscarlo.

—Antes de que lo hagas, necesito decirte…

—No, por favor. Tengo que irme.

Sus labios apretados. —¿Es tan importante que no puedes esperar para oír lo que tengo que decir?

—Lo siento mucho, Sasuke. De verdad lo siento —Más de lo que tú jamás sabrás.

—Tú no le perteneces a él —Su voz quebrada y ronca.

Oh, cielos, así que no era lo qué ella estaba esperando oír en estos momentos. Se mareó, como si su cabeza fuera llenada con hielo. Ella estaba confundida e indecisa mientras recordaba que Choji le dijo que hiciera lo correcto, una pequeña parte de su corazón se rompió mientras se daba cuenta que tenía que rechazar a Sasuke.

Apartó la mirada y estudió los botones en el chaleco de Sasuke, lo cual parecía el único lugar seguro para dejar caer su mirada. —Por favor — Rogó—. No me digas esto ahora. No tengo tiempo para discutir contigo.

—Entonces vete ya, no dejes que te detenga —dijo bruscamente. Él retrocedió, su movimiento rígido y áspero—. Por cierto, Naruto está en la recepción.

No pudo mirarlo a los ojos. Había herido sus sentimientos y aún seguía siendo amable con ella. Con suerte, algún día entendería.

—Gracias —susurró.

El corazón en su garganta, salió corriendo del salón de baile tan rápido como le permitirían sus tacones de siete centímetros. Y como era de esperar, Naruto estaba parado en el mostrador arreglando las muñecas de su blanca camisa almidonada.

—¡Naruto! —llamó ella.

Levantó la vista y —gracias, dioses Romanos—sonrió cuando la vio. —Sakura, ¿qué te pasa? —Preguntó, mientras corría hacia él.

—Yo... quería... a... —Jadeaba cada palabra, todavía tratando de recuperar el aliento—. Yo... lo siento... sobre... el esmoquin...

—La chaqueta está bien. Me dijeron que me la devolverán como nueva antes de comenzar la cena. Estaba a punto de buscarte para que pudiéramos terminar nuestro baile.

—¿En serio? ¿No estás furioso, entonces?

—No seas tonta. No es tu culpa —dijo, posando una mano tranquilizadora en el hombro.

—Oh, gracias a Dios. No estaba segura de si todavía querías estar conmigo. Pensé que arruine todo… junto con tu esmoquin. Después del incidente del café y ahora esto, yo tenía miedo… Bueno, pensé que tu…

Naruto cortó el resto de su balbuceada explicación presionando sus labios contra los suyos.

¡Santa Madre de la Suerte! Naruto la estaba besando. ¡Por fin! Y se sentía tan... Se sentía muy...

Un-dedo del pie-se encrespo.

De hecho, cuanto más tiempo lo besó, más se sintió bastante fraternal. Oh, no.

Ella se apartó y lo miró fijamente.

—Lo siento —dijo Naruto con una sonrisa triste—. Te veías tan adorable farfullando sin cesar sobre mi chaqueta. No pude resistirme. Espero que no estés furiosa.

¿Furiosa? No. ¿Confusa? ¡Ding ding ding! Ella movió los dedos de los pies para asegurarse de que toda la sangre fluía correctamente. Sí, todavía ningún rizo. Nada. Ni siquiera un hormigueo en los labios.

—¿Eso fue todo? —Barbotó.

Las cejas rubias de Naruto se fruncieron. —¿Perdón?

—¿Sentiste algo en ese momento? ¿Me refiero a cuando me besaste?

Él ladeó la cabeza. —No estoy seguro de lo que quieres decir.

Exactamente. Y eso era parte del problema. Tenía que encontrar a Choji. Rápido.

—Me tengo que ir —le dijo—. Lo siento. —Se dio la vuelta y se dirigió hacia el salón de baile. No había caminado mucho antes de encontrar a Choji por los baños, se desplomó contra la pared.

—Naruto me besó —le dijo.

No hubo respuesta.

Agarró la solapa de Choji y lo sacudió un poco para que él la mirara. —¿Me has oído? Te dije que Naruto me dio un beso y no pasó nada.

Parpadeó hacia ella y parecía que dreno la energía que le quedaba en él. —Imposible —susurró.

—No, es verdad. Me besó directamente en los labios y le devolví el beso y… —Un sollozo se atoró en su garganta—. No estoy segura de lo que salió mal. ¿Lo arruine todo, verdad? El amor no sobrevivirá y ahora tengo miedo de que no puedas existir, tampoco.

—Tómalo con calma, muñeca. El amor no estaba destinado a ser.

Lágrimas calientes empezaron a rodar por sus mejillas. No podía conseguir que pararan así que sólo bajó la cabeza. —Lo siento. Es probable que me odies. Sasuke me odia ahora, también.

—¿Sasuke?

Ella sollozó en su pecho. —Sí, él era tan agradable tratando de ayudarme, aunque dijo que yo no debería estar con Naruto. Y luego herí sus sentimientos por salir corriendo. Sé que lo hice.

Choji lentamente se apartó de la pared, pero mantuvo la mano para apoyarse a sí mismo. —Espera. ¿Sus sentimientos? ¿Y cómo te sientes acerca de Sasuke?

Uh. Ella tragó saliva, marchitándose como un estudiante a punto de ser reprendido por un profesor. —Yo no estoy segura.

—Sé honesta, Sakura. ¿Cómo te sientes por él? —Su rostro era sombrío cuando la tomó por los hombros, hundiendo los dedos en su piel tan fuerte que hizo una mueca—. Necesito saber.

—Yo… yo tengo sentimientos por él. —Hizo una pausa para hipar, dejando antes de ir más lejos—. Creo que tengo... fuertes sentimientos por él. Si eso es posible.

Los ojos de Choji se abrieron como platos. —¡Santo Hades! Eso es todo. Es por eso que no te viste afectada por el beso de Naruto. Tú encontraste el amor por tu cuenta. Sin nuestra ayuda.

Ella parpadeó. —¿Lo hice?

—Tienes que decirle a Sasuke. Todavía podríamos ganar si te besa… si realmente te ama. No hay mucho tiempo.

—Pero yo…

—¡Ve! —gritó y la empujó lejos de él.

El corazón le martilleaba en los oídos cuando se volvió y tropezó ciegamente a través del hotel. La cena se servía en el salón de baile, lo que hizo facilitar la búsqueda de la multitud. No había señales de Sasuke, sin embargo. Parejas situadas mezclándose en la entrada. Gente que venía y salía del hotel le pasaba. Tal vez Sasuke terminó el trabajo y se fue a casa. Tal vez incluso la quería evitar. Sus ojos se llenaron de lágrimas frescas. Luego, a través de las puertas de cristal, lo vio afuera hablando con uno de los botones. Salió en esa dirección.

Sasuke se encogió de hombros en su abrigo de lana largo y empezó a alejarse. La nieve comenzó a caer, en una fina capa que ya cubría la acera.

—¡Sasuke, espera! —gritó, sus tacones resbalándose en el hielo.

Se detuvo y se volvió. Tuvo que admitir, que parecía bastante triste, pero cuando vio que era ella, su ceño se hizo más pronunciado. El corazón le dio un vuelco.

De mala gana, se dirigió hacia ella. —Sakura, ¿qué estás haciendo afuera sin abrigo? Te vas a congelar.

—Necesitaba hablar contigo —dijo, frotándose los brazos hacia arriba y hacia abajo para protegerse del frío—. No había tiempo.

Rodó sus ojos con un leve movimiento de la cabeza. —Tú y tus limitaciones de tiempo de nuevo. ¿Tienes acciones en Timex o algo así? —Se encogió de hombros fuera de su chaqueta y la deslizó alrededor de ella, volteando el cuello y envolviendo protectoramente su cuello—. ¿Qué es tan urgente?

—Bésame —exigió.

¿Qué?

—Bésame. —Tragó—. Um, ¿por favor?

Él la miró como si hubiera perdido el juicio. Oh, definitivamente eso era. Había perdido su mente, su dignidad y su oportunidad de amar a todos porque no había confiado en sus instintos. No confió en su corazón. Tal vez su problema con encontrar el amor surgió de buscar el tipo de perfección que veía en las fotos que tomaba y no en lo que había visto en la vida real. No le extrañaba que ella fuera una apuesta segura para la diosa del odio.

Bueno, no tenía su cámara, pero veía con claridad por primera vez.

Vio que amaba a Sasuke.

—Estaba equivocada acerca de Naruto —le dijo—. No lo amo. —Hizo una pausa—. Estaba equivocada al no confiar en mis instintos, también.

Él se acercó, buscando su mirada. —Oh, ¿qué era lo que tus instintos te decían?

—Que estaba enamorada de ti.

—Bueno —dijo, sus labios curvándose en una sonrisa de infarto—, es hora de que finalmente decidieras escucharlos.

Lentamente, deslizó las manos por sus brazos hasta que él ahuecó su cara. Había tanta ternura y calidez en sus manos, y cuando sus labios rozaron los de ella por fin, pensó que podría desmayarse. Cerró los ojos y se fundió, disfrutando de cómo su boca se movía contra la suya. Sus brazos se deslizaron alrededor de su cintura y la sostuvo cerca, como si no hubiera nada mejor que hacer frente a su hotel, rodeados de nieve helada y la besó sin sentido.

Tenía que estar de acuerdo.

Finalmente se retiró. Apoyando su frente contra la de ella, sonrió. —He querido hacer eso desde la primera vez que te vi fuera de mi apartamento hablando sola.

—¿En serio?

—En serio. Te amo, también. Fue amor a primera vista para mí.

¡Él la amaba! Él realmente lo hacía. Enterró la cara en su cuello, disfrutando de lo bien que olía y de la sensación totalmente nueva de realmente ser amada y querida. —Y yo que pensaba que el amor a primera vista no existe.

—Recibiste, obviamente, la información de una fuente equivocada.

Sí. Ella recibió una gran cantidad de información errónea. Pero no fue culpa de Cupido, tampoco. Su corazón apenas tenía otros planes. No es que importara ahora. A ella le gustaba la forma en que su resultado se perfilaba, mucho mejor que Choji, de todos modos.

Ella parpadeó. ¡Choiji! Tenía que encontrar a Choji y asegurarse de que estaba bien. Se apartó, a punto de decirle a Sasuke que esperara por ella, cuando de repente un taxi se detuvo junto a ellos.

La puerta se abrió. —¿Ustedes dos tortolitos necesitan un paseo a alguna parte?

Ella se acercó y miró dentro. Su corazón dio un vuelco. Choji seguía allí, en buen estado —bueno, tan bien como Choji podría mirarse con sobrepeso, fumando un pitillo uno tras otro. Al menos su tez volvió a su rubicundez normal. Hizo un gesto a través de su humo de cigarro suficiente para que ella pudiera verla sonreír.

Le devolvió la sonrisa. —No, gracias. Creo que podemos manejar nosotros mismos.

Se metió el puro en la boca y habló a su alrededor. —Estoy seguro que lo harás, muñeca. Estoy seguro de que lo harás.

Se mordió el labio y luego, recordando a Naruto y como ella lo había rechazado. —¿Pero tal vez alguien más podría necesitar un poco de tu ayuda?

—Eso es seguro —dijo con un guiño—. Feliz Día de San Valentín.

—Feliz Día de San Valentín —le dijo antes de cerrar la puerta del taxi.

Sasuke se acercó por detrás y envolvió sus brazos alrededor de su cintura. —Volvamos a entrar antes de que muera congelado. Te puedo mostrar mi oficina.

—¿Eso es una especie de versión moderna de pedirme que suba y vea tus pinturas?

Él sonrió abiertamente contra su cuello. —Todo lo que quieres ver de mí es absolutamente bueno para mí. Ah, por cierto, tomé tu consejo de decoración —añadió, su voz llena de humor—. Colgué un poco de hinojo, también. Fingiremos que es el muérdago y veremos a dónde nos lleva.

Ella se rió, girando a su alrededor. Lo besó entonces, en plena boca, sintiendo el amor irrumpiendo por su pecho con tanta fuerza que casi perdió el equilibrio.

Retrocediendo, sonrió hacia sus ojos. —Suena como la manera perfecta de pasar el Día de San Valentín para mí.




No se olviden de comentar sus impresiones, ya sea por acá o en FANFICTION, para seguir publicando también otras historias :D  un abrazo enorme !

No hay comentarios:

Publicar un comentario