Esta historia es una adaptación de la original escrita por Chris Tanglen la cual lleva por nombre "El Harén de la Tía Penélope".Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, yo solo los tomo prestados para adaptarlos a la historia.
La histora contiene contenido sexual explícito, abstente de leer si eres de mentalidad sensible ;)
El Harén de la Tía Tsunade
.
Capítulo Tres
Sakura contempló a Gai.
—¿El qué?
—El harén.
—¿Qué harén?
—El harén de su tía.
—¿Qué es lo que quiere decir exactamente con
“harén”? Porque la imagen mental que se me presenta ahora mismo está obviamente
confundida por el antiguo significado de la palabra.
Gai se aclaró la garganta.
—En lo
esencial, su tía mantenía aquí a ocho caballeros para atender sus deseos
físicos.
—¿Se está burlando de mí?
—No, señora.
—¿Ocho hombres?
—Sí, señora. Uno para cada día de la semana y dos
para el domingo, como le gustaba decir.
—De modo que me está diciendo que mi tía era
como… ¿una tremenda fulana?
—Ella prefería el término «espíritu libre»,
señora.
Sakura no podía creer lo que estaba oyendo.
—Esto es
una broma, ¿verdad? Tía Tsunade siempre tuvo un sentido del humor de lo más
tonto. Quiero decir, ¿recuerda cuando le hizo leer al señor Uchiha esa
declaración en su funeral sobre que no todo era poner pucheros y tal? Esto es
tan sólo un chiste desde más allá de la tumba, ¿verdad?
—Le aseguro que hablo completamente en serio.
—Entonces ¿dónde están ahora?
—Justo pasando esa puerta, señora.
—¿Están en la casa?
—Sí.
—¿Los ocho en total?
—Sí.
—¿Ahora?
—Sí.
—¡Mierda! ¿Y si se escapan? —Sakura miró la
puerta con pánico—. ¿Está cerrada con llave desde fuera?
—No tiene nada que temer de estos caballeros, se
lo aseguro —dijo Gai—. Están sumamente bien adiestrados y educados.
—¿Bien adiestrados?
—Sí, señora. Cada miembro del harén de su tía
pasó por un riguroso proceso de investigación de antecedentes y un curso de
formación.
—¿Curso de formación? ¿Hicieron un curso de formación?
—Sí, señora. Uno bastante bueno.
—¿Y cómo lo sabe? ¿Pasó usted por ello?
—No, señora. Mis servicios aquí son estrictamente
platónicos.
—¿He mencionado que todo este asunto es enfermizo?
—Todavía no, señora.
—Bien, me marcho —dijo Sakura, dirigiéndose de
vuelta hacia la puerta por la que habían entrado—. Si me necesita, estaré en el
cuarto de baño número cinco.
—Los caballeros estaban deseando conocerla —dijo Gai.
—Eso no va a pasar. Los quiero fuera de aquí… eh,
antes de que vuelva a esta parte de la casa. Lo cual será pronto. Así que los
quiero fuera de aquí pronto.
Con esto, salió de la estancia como una tromba.
Después volvió a entrar.
—No quiero que piense que sólo porque estoy
teniendo ahora una rabieta, voy a ser una de esas malas personas que todo el
tiempo da órdenes a su mayordomo. Soy muy agradable, en realidad. Le gustará
tenerme por aquí.
—Por supuesto, señora.
—De hecho, ni siquiera tiene que llamarme señora.
Llámeme Sakura.
—Si puedo expresarme con libertad, diría que eso
me haría sentir muy incómodo.
—Oh. Bien, no quiero que se sienta incómodo. ¿Qué
nombre le haría sentir más cómodo?
—Señora.
—Oh. De acuerdo. Señora va bien. Pero quiero que
sepa que esto sólo es opcional, en el momento en que quiera dejar todo ese
asunto del señora estaré absolutamente conforme.
—Debidamente anotado, señora.
—Pero saque a los hombres de aquí, ¿vale?
—Sí, señora. Estarán más que decepcionados.
Esperaban que usted se viera inclinada a prolongar sus contratos.
—¿Tienen contratos? ¿Para ser esclavos de un
harén?
—Asistentes personales, señora.
—Bueno, pueden olvidarse de ello. Envíelos de
vuelta a la Oficina Central de Harenes o a dónde diablos fuera de donde
vinieran.
Sakura salió otra vez de la estancia como una
tromba.
Después volvió a entrar otra vez.
—¿Me promete que no son de temer?
—Sí, señora.
—¿No me atacarán o algo así?
—No, señora.
—Entonces ¿estoy completamente a salvo?
—Estaré más que contento de equiparla con una
escopeta si así lo desea, señora.
—No hay razón para hacerse el listillo, Gai.
—Mis más sinceras disculpas, señora.
Sakura pensó en ello durante un momento.
—Bien, pues si me da su palabra de que no son de
temer, y de que no van a atacarme, supongo que no hay ninguna razón por mi
parte para ser grosera. Al menos debería presentarme, antes de hacer que usted
los eche de la casa de una patada, ¿verdad?
—Parece justo, señora.
—Excelente. Abra la puerta.
Había sólo una palabra para describir la visión
que dio la bienvenida a Sakura al atravesar la entrada, pero se sentía
demasiado abrumada para pensar en ella. Se encontraba en una habitación enorme,
la mayor parte de la cual estaba ocupada por una piscina con un tobogán
acuático en un extremo y una cascada en el otro. Había aproximadamente una
docena de tumbonas, un hermoso suelo de baldosa blanco, un jacuzzi grande, una
sauna y un bar, así como varias puertas cerradas. Una música de ritmo tropical
sonaba de fondo. Era como un complejo turístico de lujo bajo su propio techo.
Y además estaban los hombres.
Tres de ellos estaban nadando, tres estaban
tendidos sobre las tumbonas, uno descansaba en una hamaca colgada entre un par
de árboles artificiales, y otro lleno de tatuajes hacía flexiones en el suelo.
Todos estaban bronceados, eran musculosos y
guapos que te mueres.
—Ella está aquí —dijo uno de ellos, encaramándose
fuera de la piscina. Los demás se levantaron inmediatamente, dirigiéndose hacia
donde estaba Sakura. Ella dio un par de pasos cautelosos hacia atrás.
—Permítanme presentarles —dijo Gai, una vez que
todos estuvieron frente a Sakura—. La señora Sakura Haruno, su nueva princesa.
—Hola, Sakura —dijeron todos, no completamente al
unísono.
—Ehhh… —respondió, orgullosa de sí misma por
arreglárselas para pronunciar incluso esa sílaba excepcional.
—Está un poco nerviosa, como podría esperarse
—dijo Gai.
—Bien, estamos más que contentos de conocerte
—dijo uno de ellos, un tipo con el pelo rojo, tomándole la mano y besándosela.
Definitivamente aquí había un tema recurrente.
Ninguno de los hombres era más bajo de uno ochenta, y todos andaban en la
veintena. Todos tenían rasgos duros, aspecto de modelos masculinos, y la
mayoría tenía el pelo oscuro, a excepción de uno con cabello rubio que se
encontraba anteriormente tumbado en la hamaca. Ninguno de ellos tenía vello
facial y uno de ellos tenía unos ojos perlados. La tía Tsunade era una mujer
que sabía exactamente lo que quería.
¿De verdad había tenido ella sexo con los ocho?
—Quizás deberían presentarse ustedes mismos —dijo
Gai.
El que le había besado la mano sonrió
abiertamente.
—Soy Gaara, mi señora.
—Yo soy Sasuke —dijo uno con el pelo negro y una
alegre chispa en sus ojos azabaches.
—Neji —dijo el de los ojos perla.
—Naruto —dijo el tipo de pelo rubio que había
estado tumbado en la hamaca—.
—Shinno —dijo uno que llevaba gafas oscuras y una
especie de velo que cubría gran parte de su rostro.
—Shikamaru —dijo el profusamente tatuado que
había estado haciendo flexiones. Los tatuajes eran intrincados diseños de
criaturas fantásticas, incluyendo una cola de dragón que se enrollaba alrededor
de su brazo izquierdo desde el hombro hasta la muñeca.
—Lee —dijo uno con un peinado y corte de pelo
tipo tazón, ladrando su nombre como si le hablara a un sargento de instrucción.
—Kiba. Encantado de conocerte —dijo el último,
hablando con acento de Boston.
—¿Te acuerdas de todos? —Preguntó Sasuke—. Más
tarde habrá un examen.
—Lo siento, no soy buena con los nombres —confesó
Sakura.
El hombre de los ojos perlas (¿Neji?) se encogió
de hombros.
—Sólo llámanos por números. No hay problema.
—Bien, sólo quería, ya sabéis, pasar por aquí
—dijo ella—. Tengo un montón de limpieza por hacer, así que, chicos, os veré
eh... más tarde.
—¿Limpieza? —preguntó Sasuke, elevando una ceja.
—Desempacar. Quise decir que debo desempacar.
—Gai deshará las maletas por ti. Le pagan por
hacer ese tipo de cosas, así como a nosotros nos pagan por…
—No, no, no quiero abusar de vuestra amabilidad.
—Sakura retrocedió hacia la puerta—. Ha sido agradable, ah, el veros a todos.
Podéis volver a nadar o a la hamaca o a lo que sea que estabais haciendo.
Perdón por molestaros. Adiós.
—Ah, no seas tonta —dijo Sasuke, tomándola de la
mano—. Te daré el gran tour. Te encantará este lugar. Venga.
Antes de que pudiera protestar, había tirado de
ella por entre el grupo de hombres hasta el borde de la piscina.
—Aquí está nuestra maravillosa piscina —dijo él—.
Tres metros y medio de profundidad en el otro extremo. La otra piscina de la
casa sólo llega a tres metros. ¿Te gusta nadar?
Sakura asintió, vacilante.
—Entonces éste es el mejor lugar para hacerlo. Te
divertirás, lo prometo. Aunque mira por dónde pisas, las baldosas pueden ser un
poco resbaladizas.
La condujo hacia el bar.
—Kiba puede preparar cualquier clase de bebida
que te apetezca. ¿Te gustan los daiquiris de fresa? Podrías tomarte uno ahora
mismo, tan fuerte como lo quieras. ¿Tienes sed?
—No, estoy bien.
—¿Estás segura? Están muy buenos. Kiba fue a la escuela
de barman.
—Está bien, de verdad, estoy bien.
—De acuerdo, sin presiones. Aquí tenemos el sauna
—dijo él, llevando a Sakura hacia la estructura de madera en la esquina de la
habitación—. Tu tía se quedaba allí durante horas, a pesar de que se supone que
no hay que hacerlo, por motivos de salud. A veces todos, los nueve, nos
sentábamos allí y sólo charlábamos y nos relajábamos.
—No quiero oír hablar de eso —dijo Sakura.
Sasuke frunció el ceño.
—¿Estás en contra de charlar y relajarse?
—¡No, estoy en contra de todo este asunto!
—Oh, vamos. Tienes que admitir que el tobogán
acuático es bastante genial.
—No quiero decir este lugar, quiero decir el
hecho de que todos vosotros… complacierais físicamente a mi tía. ¡Es una
aberración! Es… Es…
—¿Moralmente censurable?
—¡Sí! Moralmente censurable. No puedo creer que
permitáis que se os use como juguetes. ¿No tenéis algo de orgullo? ¿No tenéis
un poco de dignidad? ¿Amor propio?
—Esas son preguntas bastante justas —admitió Sasuke—.
Pero creo que si te quedas por aquí un rato te demostraremos que…
—¡Olvídalo! No me gusta ser posesiva, pero ésta
ahora es mi casa, ¡y os quiero fuera de aquí! —Echó un vistazo al resto de los
hombres—. ¡A todos! Bueno, tú no, Gai.
¡Todo aquél que no lleve puesta una camisa ahora mismo, quiero que se haya ido
antes de esta tarde!
—De nuevo, no es una actitud injusta —dijo Sasuke—.
Pero me gustaría explicarte algunas de las ventajas de…
—No.
—Te sorprendería cómo…
—No.
—Tal vez…
—No.
—Mierda.
—Estoy segura de que vosotros, chicos, habéis
pasado los mejores momentos aquí, pero tía Tsunade se ha ido, y ésta es una
nueva administración. Así que a empacar y largarse. Adiós.
Sakura salió de la estancia como una tromba, y
esta vez no regresó.
Continuará...
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