Esta historia es una adaptación de la original escrita por Chris Tanglen la cual lleva por nombre "El Harén de la Tía Penélope".Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, yo solo los tomo prestados para adaptarlos a la historia.
La histora contiene contenido sexual explícito, abstente de leer si eres de mentalidad sensible ;)
El Harén de la Tía Tsunade
.
Capítulo Nueve
Sasuke, Shino, Lee, y Kiba mantuvieron un ritmo
tranquilo mientras masajeaban la parte delantera de su cuerpo. Sakura sabía que
sus pezones proporcionaban un claro indicio de lo excitada que estaba pero no
le importaba, aunque abrigaba la pequeña esperanza de que la humedad de su coño
no fuera visible.
Lee y Shino estaban situados junto a sus piernas,
moviendo las manos de arriba abajo en largas, acompasadas caricias. Sasuke le
estaba masajeando la parte delantera de los hombros y Kiba deslizaba las manos
gentilmente sobre su vientre.
Aún se sentía increíblemente bien, pero Sakura se
encontró retorciéndose.
Quería quitarse el traje de baño.
Desesperadamente.
No, no, se estaba dejando llevar. Estaba dejando
que el puro disfrute del momento se antepusiera a su buen juicio. Necesitaba
incorporarse, agradecerles el agradable rato y volverse a su habitación a
superar su máxima puntuación en La Gran
Aventura del Mono Milton.
Mierda, no, joder, dijo su cuerpo.
De hecho, su mente también estaba a favor de esa
dirección.
Sakura nunca había creído ser del tipo que se
prestaba a esta clase de actividad, pero simplemente no podía ignorar lo
excitada que estaba. Ver a los hombres besando los pechos desnudos de Ino ni
siquiera la había escandalizado.
¿No se había ganado una tarde de depravación
después de casi dos años sin sexo? ¿Después de treinta años de vivir una vida
más o menos sana? Tal vez necesitaba compensar a lo grande el tiempo perdido, para mantener su
cordura.
Ahora simplemente estás buscando excusas. No le eches la culpa a tu
buen juicio.
Pero, de verdad, ¿cuál era el inconveniente? No
estaba comprometida con nadie, así que ciertamente no sería infiel. Nadie saldría
lastimado. Simplemente sería una tarde de diversión.
Increíble, dichosa, sensacional, alucinante
diversión.
No iba a follárselos. Nada de grupitos para esta
chica.
Pero no había absolutamente ninguna razón en este
mundo por la cual ella no pudiera jugar y divertirse.
Sakura decidió que iba a jugar.
Iba a pasárselo como nunca en la vida.
Abrió sus ojos y se sentó, notando que los tres
hombres desnudos a su lado estaban completamente erectos. Y eran enormes. Los
más grandes que había visto jamás en la vida real, no es que hubiera visto
muchos así en la vida real.
Los hombres la observaban, obviamente inseguros
de sus intenciones.
Se puso de pie con los brazos en jarras.
—Sasuke —dijo ella—, pareces estar incómodo.
—¿Ah, sí?
—Sí
—Ahora que lo dices, me siento algo restringido.
—No hay absolutamente ninguna razón por la que
debieras sentirse restringido en un lugar tan agradable como éste.
—Estoy totalmente de acuerdo.
—Así es que haz lo que tengas que hacer, si
quieres hacerlo.
—Lo haré.
Sasuke se inclinó, quitándose los pantalones
cortos y liberando su pene erecto. Dios mío, el suyo era el mejor de todos.
Largo, grueso y levemente curvado hacia arriba. Tenía el vello púbico
pulcramente recortado y era de un tono mucho más oscuro, incluso, que el negro
de su pelo. Incluso había un poco de líquido preseminal en la punta de su
polla.
Sakura quiso lamerlo.
Ella se acarició los hombros.
—¿Hay una ducha a mano? —preguntó —. Quiero
quitarme un poco de esta loción. —No quiero saber a helado de melón.
—Por supuesto —dijo Sasuke, apuntando hacia una
puerta al fondo de la habitación—. Justo por esa puerta.
—Gracias
Ino se levantó también.
—Oye, voy contigo, siempre que los chicos
prometan no darnos plantón.
—Eso es poco probable —apuntó Shikamaru.
Sakura e Ino se apresuraron hacia la puerta, la
abrieron y entraron en el cuarto de duchas, cerrando la puerta tras de sí.
Era un cuarto grande y lujoso con azulejos azul
oscuro. Ocho grifos estaban alineados en la pared y, al extremo de la
habitación, había un amplio jacuzzi, donde fácilmente podrían acomodarse más de
una docena de personas.
Ino abrió el grifo de la ducha más cercana y
extendió la mano bajo el agua para comprobar la temperatura.
—Son las mejores vacaciones que he tenido nunca.
Gracias por invitarme.
—A tus órdenes.
—¿No querrás que la cortemos aquí, no? Porque eso
sí que sería una locura.
—No. —Sakura abrió el grifo de la ducha junto a
la de Ino —. Creo que ya es hora que disfrute de la vida de una buena vez.
—Excelente elección. —Ino se quitó la parte
inferior del bikini y se metió desnuda bajo el agua—. Sencillamente no puedo
decirte lo bien que se sintió ése masaje.
—Creo que puedo hacerme una idea.
—¿Quién crees tú que tiene la mejor polla?
—Sasuke —dijo Sakura sin titubear.
—¿En serio? Yo creo que la tiene Shikamaru.
—Todas
están muy bien.
—Sí que lo están. No hay ni uno solo para
descartar. Va a ser difícil elegir… aunque... no es que sea necesario elegir.
—No te los irás a tirar a todos, ¿verdad? —Sakura
permaneció debajo del agua caliente, dejando que se deslizara sobre su espalda.
—Claro que no. Pero ciertamente no veo razón para
no tomar ventaja de la situación. —Ino tomó una pastilla de jabón de una
pequeña repisa y empezó a enjabonarse los brazos— ¿Esto nos convierte en putas?
—Por lo menos a ti sí.
—Oh, bueno. Los sacrificios son parte de la vida.
Sakura vaciló y luego se bajó los tirantes de los
hombros, tirando del traje de baño para deslizarlo sobre sus grandes pechos.
Todavía tenía estirados los pezones y le cosquilleaban cuando los alcanzaba el
agua tibia. Se los enjabonó aunque la loción no los había tocado.
Mientras Ino se enjabonaba todo el cuerpo, Sakura
se quitó el traje de baño por completo. Se quedó desnuda bajo el agua, mucho
más relajada después del masaje. Sentía que era apropiado estar desnuda. Estar desnuda estaba
bien.
¿Qué pasaría si las erecciones de los hombres se
desinflaban como globos cuando se encaminara de regreso a la habitación
acolchada?
No pasaría. La habían visto en traje de baño, probablemente
ya tenían una idea bastante buena de lo que había debajo y no había habido
ningún desencanto, al menos hasta donde ella podía decir.
Se ducharon en silencio. Ino sonreía ampliamente
al cerrar la ducha y mientras tomaba una mullida toalla blanca de un gancho
junto a la puerta. Sakura cerró su propia ducha y las dos se secaron.
—Espero que no hayan empezado sin nosotras —dijo Ino—.
En realidad, tengo la esperanza de que sí pero eso, probablemente, sería pedir
demasiado.
—Sería pedir demasiado mucho.
Ino tomó dos mullidas batas de baño blancas de
sus ganchos y le tendió una a Sakura. Se las pusieron en seguida.
—Vamos a divertirnos un poco —dijo Ino, abriendo
la puerta.
Pasaron al cuarto acolchado, donde los mismos
ocho hombres que habían dejado atrás muy desnudos, estaban aún allí y aún
desnudos, aunque algunas de las erecciones se habían perdido durante su
ausencia.
—Votación a mano alzada. ¿Quién nos echó de
menos? —preguntó Ino.
Todos los hombres levantaron las manos.
—Buena respuesta —dijo Ino, dejando caer al suelo
su bata de baño. Sakura tuvo que preguntarse por qué se había molestado en
ponérsela en primer lugar.
Los hombres clavaron los ojos en el cuerpo
desnudo de Ino, disfrutando patentemente de lo que veían. Excepto Sasuke, que
miraba fijamente a Sakura.
Sakura echó los brazos hacia atrás y se reclinó
un poco para dejar que el albornoz se deslizara de su cuerpo de una forma más
sexy. Se quedó puesto. Sacudió los hombros. No se movió. Así que prontamente
perdió las esperanzas de quitarse la bata de forma sexy y simplemente se lo
quitó con las manos, dejándolo caer al suelo.
Allí estaba ella, de pie, completamente desnuda,
delante de ocho hombres desnudos.
Y aun así, era ella la que estaba en una posición de poder.
Genial.
—Muy bien —anunció Ino —. Hay ocho de vosotros y
sólo dos de nosotras. Eso quiere decir que tendréis que luchar para ganaros
nuestro cariño. De ahora en adelante enfrentaréis arduos desafíos. Pero al
final, estoy segura de que seréis lo suficientemente hombres como para
manejarlo.
—Señora, sí señora —dijo Lee.
—Lady Sakura —dijo Ino— ¿Tenéis alguna sugerencia
sobre cómo deberían probar su valor estos gentiles caballeros?
Sakura pensó con rapidez.
—Ciertamente
la tengo.
—Y ¿qué
podría
ser?
—Un campeonato de pulsos.
Colocaron una mesa pequeña en medio del cuarto y
comenzaron el torneo de pulsos. El cuarto se llenó de exclamaciones de aliento
y un fuerte espíritu competitivo cuando Naruto, Gaara, Neji y Shino quedaron eliminados
en la primera ronda. Sakura observaba forcejear a Lee y Shikamaru, con los
rostros serios y los músculos apretados. El encuentro se prolongó durante
varios minutos, mientras gotas de sudor se formaban en las frentes de cada uno.
Cuando Ino se inclinó para no recoger
absolutamente nada, Shikamaru perdió la concentración. Lee golpeó el brazo de Shikamaru
contra la mesa, luego dio un grito de triunfo y flexionó sus músculos.
El enfrentamiento de Kiba versus Sasuke duró aún
más tiempo, pero al final Sasuke cayó vencido, muy a pesar de Sakura.
La ronda final fue Lee contra Kiba. Ésta fue
sorprendentemente breve, con Lee ganando en alrededor de tres segundos. Se puso
de pie y dejó escapar un dramático grito de victoria, mientras los hombres
silbaban y aplaudían.
—¡Felicitaciones, Sir Lee! —dijo Ino— ¡Vos sois
el vencedor! Acercaos y reclamad vuestro premio.
Lee, sonriendo de oreja a oreja y flexionando sus
músculos otra vez, se dirigió hacia Ino. Ella deslizó suavemente las manos
sobre su pecho desnudo y luego se puso de rodillas. Cogió su pene con una mano
y acunó sus pelotas con la otra, acariciando detenidamente su polla hasta que
estuvo bien dura. Esto no constituía un giro imprevisto de los acontecimientos,
pero Sakura aún no podía creer lo que veía.
Entonces Ino tomó la polla en la boca.
Exceptuado las películas porno, Sakura nunca
había tenido la oportunidad de actuar como voyeur.
Sí, oía a sus vecinos dándole al asunto todo el tiempo y había presenciado
algunas sesiones de magreo en la universidad, pero realmente nunca había visto
en directo un contacto sexual que no fuera el propio. Y tenía que admitir que
era perversamente excitante.
Ino chupaba la polla de Lee, con la boca
deslizándose de adelante a atrás, mientras Lee echaba la cabeza hacia atrás y
suspiraba.
Sakura apartó su atención de este espectáculo y
echó un vistazo a los otros hombres a su alrededor. Todos observaban
atentamente, deseando evidentemente haber puesto más empeño en ganar el torneo
de pulsos. Sasuke encontró su mirada y le guiñó un ojo.
Ino succionó con más vigor. Sakura había dado por
supuesto que el premio consistiría en algunas breves caricias con la boca, pero
esto se estaba convirtiendo en una mamada a fondo.
Después de que lo que tuvo que haber sido todo un
minuto, Ino finalmente apartó la boca.
—Sobre tu espalda —susurró ella, jadeando.
Lee obedeció, tendiéndose de espaldas.
Inmediatamente, Ino se abalanzó sobre él, agachándose sobre manos y rodillas
por encima de sus piernas extendidas,
mientras le chupaba la polla. Llegados a este punto, todos los tíos
habían recuperado por completo sus erecciones y Sakura estaba más que un poco
mojada. También estaba sorprendida de lo cómoda que se sentía parada allí
desnuda, observando a su mejor amiga llevando a cabo con entusiasmo una salvaje
mamada.
Pasado otro minuto entero, Ino dejó de chupar.
Pasó la lengua por la parte inferior del pene de Lee, luego en círculos
alrededor de sus pelotas y después, se apartó, tendiéndose de espaldas.
—Los mismos equipos —anunció.
Gaara, Neji, Naruto y Shikamaru no perdieron
tiempo reuniéndose a su alrededor. Sakura los observó durante un momento,
insegura de si seguir su ejemplo o no.
Sasuke se le acercó.
—Sabes que no tienes que hacer nada que no
quieras —dijo.
—Lo sé —Sakura se puso de rodillas y luego se
tendió boca arriba—. Quiero que me beséis —dijo ella—. Todos vosotros.
Su propio grupo de hombres, Sasuke, Kiba y Shino,
se congregaron a su alrededor, seguidos pronto por Lee, quien sonreía
abiertamente y no parecía decepcionado en absoluto por abandonar su fuente de
sexo oral.
Shino y Lee comenzaron a besar sus pies.
Kiba besó su vientre.
Sasuke besó con ternura sus hombros.
Esto era incluso mejor que el masaje. En vez de
relajarla, los besos la energizaban,
haciendo que Sakura se sintiera más viva que en
cualquier momento que pudiera recordar. Y también más caliente de lo que
había estado nunca.
Los besos avanzaban a lo largo de su cuerpo.
Subían por sus piernas, a través de su vientre y a lo largo de su cuello. Sakura
suspiró feliz, pensando que el harén de tía Tsunade era la mejor idea en la
historia de la humanidad.
Sasuke le mordisqueó la oreja.
Los besos de Kiba subían por su pecho.
Shino y Lee recorrían un sendero de besos que
subía por cada una de sus piernas.
Sakura giró la cabeza y abrió los ojos para ver
qué ocurría con Ino, pero su vista estaba bloqueada por otro de esos culos muy
bien puestos. Sin embargo, definitivamente se apreciaban algunos gemidos y
contorsiones que venían de allí.
Cerró los ojos de nuevo y sencillamente dejó que
los hombres la cubrieran de besos. Tenían unos labios tan suaves y tiernos. Se
preguntó si tía Tsunade les había pedido que usaran crema hidratante.
Los besos de Kiba se detuvieron en la parte
inferior de sus pechos. Su mano se deslizaba sobre su vientre, con gentileza
pero lo suficientemente firme como para no hacerle cosquillas.
Shino y Lee comenzaron a deslizar sus propias
manos sobre sus piernas mientras besaban su piel. Sakura abrió las piernas sólo
un poco más para facilitarles la tarea.
Se preguntó si todos estarían mirando su coño. Le
parecía justo, ya que ella había pasado tanto tiempo últimamente observando sus
pollas.
Descubrió que realmente le gustaba la idea de que
pudieran estarla mirando.
Sasuke la besó en la mejilla. Ella suspiró y giró
la cara hacia él.
Sus labios rozaron los suyos.
Después se movieron mas allá de sus labios,
dejando un rastro de besos que bajaba por su barbilla hacia su garganta. Quería
que volviera a sus labios. Quería un beso profundo, con lenguas explorándose, y
poder deslizar las manos entre su pelo...
Sin embargo los besos en su cuello también eran
agradables. Mientras que no resultara ser un vampiro...
Suave, casi imperceptiblemente, la mano de Kiba
le acarició la parte inferior del pecho.
Ella le tomó la mano, colocándola directamente
sobre su pecho, adorando como se sentía su duro pezón contra la palma. Él besó
su otro pecho, lejos del pezón, trazando con los labios un dilatado y lento
círculo alrededor, desde fuera hacia dentro.
Manos acariciaban el interior de sus muslos.
No podía creer que les estuviera dejando hacer
eso.
La espiral de besos de Kiba se fue volviendo más
y más pequeña, hasta que sus labios estuvieron en su areola.
Los besos de Sasuke descendían hacia su escote.
Quería su boca sobre su pecho.
Desesperadamente.
Bueno, demonios, ¿estaba al mando o no?
—Quiero tu boca sobre mi pecho —susurró ella,
cambiando al último instante de idea acerca de usar la palabra “teta”.
Sasuke le besó el pecho libre, mientras Kiba
tomaba el pezón entre los labios y dejaba que su lengua bailara sobre él.
Sakura creyó que se iba a correr allí mismo en
ese momento.
Shino y Lee se movían subiendo lentamente por sus
piernas. Uno de ellos lamió el interior de su muslo.
Sasuke comenzó a lamerle el pezón, con la lengua
moviéndose lentamente arriba y abajo. Tener una boca en cada pecho era una
sensación que nunca pensó que fuera a experimentar y una que sabía que nunca
iba a olvidar. Enviaba olas de placer disparadas vertiginosamente a través de
todo su cuerpo. Una vez más, la recorrió un escalofrío de placer hasta los
dedos de los pies.
Shino y Lee se movían más y más arriba.
Peligrosamente cerca. Puso la mano sobre su vagina para evitar que las cosas se
escaparan más allá de su control.
Bueno, ya estaban fuera de control y en qué forma, pero pretendía evitar que
se descontrolaran más aún de lo que estaban, en ese momento dado.
Parecía que iban a respetar su mano, aunque sus
bocas y lenguas seguían moviéndose.
Sasuke y Kiba succionaban sus pechos con una
intensidad cada vez mayor. Acorde con sus propios gemidos que cada vez eran más
y más altos. Clavó las uñas de su mano libre en el colchón y luego la apretó en
un puño, insegura de poder manejarlo si dejaba que las cosas fueran más lejos.
Podía sentir cómo aumentaba la humedad debajo de
la mano que cubría su coño.
¿Cómo se sentirían cuatro lenguas lamiéndola allí
al mismo tiempo? Probablemente sería algo extraño. Y era un poco improbable que
cupieran todos.
Pero una lengua sería agradable.
No. Al menos, todavía no.
—¡Ah, sí, joder! —gritó Ino—. Oh, eso se siente
tan bien. No pares. ¡Oh, justo así… es tan… ah, joder!
Sakura tenía que ver qué estaba pasando. Abrió
los ojos y se sentó, aunque Kiba y Sasuke siguieron chupándole los pechos.
Las piernas de Ino estaban ampliamente abiertas.
Sus pechos recibían la misma atención doble que los de Sakura, con Naruto
succionando el lado derecho y Gaara atendiendo el izquierdo, pero también tenía
las piernas completamente separadas, y la cara de Shikamaru enterrada entre
ellas. Neji besaba su vientre, no demasiado lejos de donde Shikamaru la lamía.
—Seguid con lo que estáis haciendo —instruyó Sakura
a su mitad de los hombres—. Quiero ver esto.
Continuará...
CAPÍTULO 8 < -- . -- > CAPÍTULO 10
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