Esta historia es una adaptación de la original escrita por Chris Tanglen la cual lleva por nombre "El Harén de la Tía Penélope".Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, yo solo los tomo prestados para adaptarlos a la historia.
La histora contiene contenido sexual explícito, abstente de leer si eres de mentalidad sensible ;)
El Harén de la Tía Tsunade
.
Capítulo Catorce
—Pero yo amo el harén —insistió Ino—. ¡Es mi
sitio preferido en todo el mundo! ¡No puedes quitármelo! ¡Contendré la
respiración hasta ponerme azul!
—Todo va a salir bien —le aseguró Sakura—. Sólo
respira en la bolsa tal y como te he enseñado.
Ino sostuvo la bolsa de papel marrón contra su
boca y respiró profundamente, inspirando y expirando en ella, intentando no
hiperventilar.
—¡Anda! —Dijo Naruto—. Esto sí que es una mierda.
Los hombres estaban sentados en la estancia
principal del harén, completamente vestidos y con aspecto apesadumbrado.
—Tiene que haber una forma de resolver esto —dijo
Kiba—. Podemos seguir a Gai hasta su casa, irrumpir a la fuerza, darle una
soberana paliza y recuperar la cinta.
—Estoy segura de que Anko también tiene una
copia.
—Vale, entonces seguiremos a Anko hasta su casa,
irrumpiremos en ella a la fuerza, Ino y tú le dais una soberana paliza y
nosotros recuperamos la cinta.
—Podrían tener copias escondidas en cualquier
lugar —dijo Sakura—. Y ni siquiera sabemos dónde se aloja Gai. Tal vez podríamos
luchar en los tribunales, pero piensa en la humillación que significaría.
—No podemos dejar que se quede con la casa —dijo Shikamaru.
—Mirad, todo esto tenía que acabarse en algún
momento —explicó Sakura—. Ha sido antes de lo que hubiera deseado, pero como os
he dicho, chicos, necesitáis salir y hacer algo por vosotros mismos. Shino,
quiero que te matricules en la facultad de arquitectura a primera hora, mañana
por la mañana. Tú también, Neji. Shikamaru, quiero que te inscribas para
asistir a esas clases de cocina. Naruto, empieza a trabajar en tu campaña
electoral.
—Debería ser Demócrata o Republicano, ¿qué os
parece?
Sakura se puso de pie.
—Siento lo que ha pasado, pero en cierto modo,
era inevitable. Tal vez no que la perra de mi prima nos filmara en secreto
durante nuestro SexFest, pero sí era inevitable que yo fuera a pararme aquí
para deciros que todo se ha terminado. Echaré de menos la mansión, la comida y
especialmente, extrañaré mirar vuestros culos desnudos, pero tengo la intención
de ver más allá de esto, salir de aquí y vivir la vida al máximo.
Sostuvo en alto su videojuego de La Gran Aventura
del Mono Milton, se giró en redondo y lo arrojó a la piscina.
—Nunca pude llegar a jugar con eso —dijo Neji,
contrariado.
—Vamos, todo el mundo. He alquilado varios
depósitos de almacenamiento en los que podéis guardar vuestras cosas hasta
encontrar un lugar para quedaros. Saquemos el mejor partido posible de esto.
Sakura y Sasuke yacían tendidos en la cama de la
habitación del hotel. Sin saber dónde podría haber más cámaras ocultas
grabándolos, no quisieron permanecer otra noche en la mansión.
—Siento que hayas perdido un trabajo tan bueno
—dijo Sakura.
—Siento que perdieras una casa tan estupenda.
Se besaron. Sasuke comenzó a desabotonarle la
blusa, acariciando con los labios cada centímetro de piel que dejaba al
descubierto.
¿Esto es amor? se preguntó Sakura. No podía estar
segura. Pero definitivamente la atracción era mutua, sin lugar a dudas tenía
posibilidades y no tenía intenciones de renunciar a él tan pronto.
Lentamente, él abrió la blusa revelando el sostén
negro de encaje. Besó los pezones a través de la tela, tomándose su tiempo con
ellos. Ella suspiró feliz y pasó los dedos a través de su abundante cabello.
—¡Ooooh, fóllame! ¡Fóllame más fuerte! —gritó Ino
desde el cuarto de al lado.
—¿No hay reglas sobre límites de capacidad máxima
en un hotel como este? —preguntó Sasuke.
—Probablemente.
—Deberíamos llamar al servicio de habitaciones y
ordenar para ellos. Me encantaría ver la cara del camarero.
Se rieron y besaron un poco más y entonces Sasuke
le quitó el sostén.
En poco tiempo ambos estuvieron completamente
desnudos.
Sakura chupó su pene hasta que estuvo
completamente erecto.
Se escuchó un golpe en la puerta.
A pesar de las protestas de Sakura, Sasuke se
bajó de la cama. Ella se movió deslizándose por el suelo junto a él,
manteniendo su polla en la boca durante todo el tiempo. Sasuke echó un vistazo
por la mirilla.
—Es Shikamaru.
Por fin, Sakura se puso de pie. Sasuke abrió la
puerta, revelando a Shikamaru de pie en el pasillo con una toalla envuelta
alrededor de la cintura.
—Siento molestar —dijo él—. ¿Tienes algo de
hielo? La máquina está rota.
—¿Para qué necesitas hielo?
—Para jugar con él.
Sasuke fue a buscar su propia cubitera de hielo y
se la dio a Shikamaru.
—Gracias, colega, te debo una —dijo Shikamaru
mientras se marchaba.
Después de cerrar la puerta, Sakura reanudó su
actividad chupándole la polla. Mientras yacían en el suelo en la posición del
sesenta y nueve, se oyó otro golpe en la puerta.
—¡Qué os jodan! —dijo Sasuke.
—¡Es importante! —dijo Ino.
Sasuke y Sakura suspiraron en los genitales del
otro, se desenredaron y atendieron la puerta. Ino entró en la habitación, también
con una toalla a su alrededor.
—Siento molestaros otra vez —dijo ella—. ¿No fue
uno de vosotros el que dijo que tenía unas esposas?
—Estoy bastante segura de que eso no salió en la
conversación —dijo Sakura.
—Mierda. Realmente necesito unas esposas.
—En realidad, sí surgió en la conversación cuando
tú no estabas —admitió Sasuke—. Ino, si te presto las esposas, ¿nos dejarán en
paz?
—¿Son de las que están forradas en piel?
—Sí.
—Trato hecho.
Sasuke cogió las esposas forradas en piel de su
bolso de viaje y se las dio. Ino se lo agradeció con un rápido besito en la
mejilla y luego se apresuró a volver a su habitación.
—¿Para qué son las esposas? —preguntó Sakura.
—Sólo las tengo a mano en caso de que tenga que
hacer un bondage de emergencia.
—¿Qué más tienes ahí adentro?
—No importa. Siéntate en el sofá y separa bien
las piernas, así puedo lamerte el coño un poco más.
Ella lo hizo y él también.
Sasuke la lamió por todas partes, de adelante
hacia atrás, de lado a lado, en círculos y en un salvaje patrón zigzagueante.
Deslizó el dedo índice dentro de su vagina mientras la lamía, estimulándola
desde el interior. Ella se agitaba esforzándose por respirar cuando él deslizó
un segundo dedo dentro de ella y luego un tercero. Tomó su clítoris entre los
labios y chupó con delicadeza.
Cuando ella se corrió, fue a voz en grito.
Se escucharon unos fuertes golpes en la pared.
—Maldita sea, terminad con tanto alboroto —gritó Kiba—.
Aquí hay gente intentando... concentrarse.
Sasuke continuó lamiéndola y movió los dedos más
rápidamente, y la próxima vez que ella se corrió fue con aún mayor intensidad y
a mayor volumen.
Después de haber sido expulsados de ese hotel, se
encontraron con que el siguiente hotel sólo tenía una habitación libre. Así que
Sakura y Sasuke hicieron el amor en una de las camas gemelas mientras que los
otros hombres esperaban su turno para ser esposados y complacidos en la cama de
al lado.
—¿Quién es tu carcelera? —demandaba Ino, montando
la polla de Lee—. ¿Quién es tu carcelera?
—Señora, usted, señora.
—¡Sí, joder!
Mucho más tarde esa noche, los hombres esposaron
a Ino a la cama y entonces, los siete se las arreglaron de alguna forma para
encontrar sitio y recorrer todo el cuerpo de ella con sus lenguas. Sakura y Sasuke
no pudieron evitar abandonar sus propias actividades para observarlos.
Cuando se levantaron a la mañana siguiente, Ino
cojeaba bastante, pero era una cojera feliz.
Sakura se encontraba sentada en la oficina de los
abogados Uchiha y Uchiha. Itachi Uchiha estaba sentado detrás de su escritorio,
revisando unos documentos. Ella le había contado toda la historia, aunque en
varias partes optó por darle una visión general del asunto, en vez de detalles
específicos, y él había asentido todo el tiempo, con aire pensativo.
—Debo admitirlo, no era consciente de que Tsunade
tuviera un capricho de ese estilo —dijo él.
—Muy poca gente lo sabía.
—De hecho, parece como si un buen número de
personas lo supieran, ése es el tema.
—¿Qué podemos hacer?
Itachi frunció el ceño.
—Sin duda, podríamos llevar el caso a los
tribunales, pero no sé cómo probaríamos su alegato de chantaje, a menos que
también eso hubiera sido captado en la grabación...
—Para nada.
—Para nada, ¿eh? Supongo que el truco sería
probar que el… ah, harén, no estaba sujeto a una situación de pago de favores,
sino que más bien se trataba de un arreglo optativo. Lo cual, según me ha
explicado, no era así. Mi recomendación, claro está, es que releve
inmediatamente a los caballeros de sus obligaciones.
—Ya está hecho.
—En lo que respecta a la mansión, lógicamente
haré lo que me sea posible para defender su derecho a conservarla. Simplemente
tendremos que esperar y ver qué hace ella.
Sakura asintió.
—Aprecio su ayuda. Pero si puede confirmarme
algo, podría tener otra idea.
Anko entró en la oficina del señor Uchiha con una
sonrisita de suficiencia.
—Por favor, tome asiento —dijo Itachi,
gesticulando hacia la silla vacía junto a Sakura.
—Espero que tenga una buena razón para hacerme
venir hasta aquí —dijo Anko—. Realmente había esperado no tener que ver a mi
prima nunca más.
—Ah, bueno, eso no será un problema después de
hoy, estoy seguro —dijo Itachi—. Mi cliente solicitó que usted fuera convocada
aquí para presenciar un cambio en los derechos de propiedad de la mansión de Tsunade
Mitarashi y de todas las pertenencias en su interior.
—¿De veras?
—Sí. Partiendo de determinadas conversaciones con
ciertas partes interesadas, Sakura Haruno ha decidido que ya no desea retener
los derechos de propiedad de la anteriormente mencionada mansión y ha
renunciado a dicha propiedad, lo cual se hará efectivo inmediatamente.
Anko sonrió.
—Demasiado elegante para ti, ¿verdad?
Sakura le devolvió la sonrisa.
—El bidet me ha decepcionado.
—Por consiguiente, y según las condiciones
establecidas en el testamento de Tsunade Mitarashi, su casa y todo lo que posee
revertirán en el siguiente beneficiario; a saber, la Sociedad Protectora de
Animales.
—¿Qué? —demandó Anko.
—Sí, un montón de monísimos cachorros y pequeños
mininos recibirán amorosos cuidados cuando la mansión sea subastada
públicamente.
Anko descargó violentamente el puño contra el escritorio.
—¡Son puras chorradas! ¡Esa jodida casa me
pertenece! ¡Yo soy su hija!
—Vamos, vamos, estoy seguro de que una dulce y
bondadosa joven como usted no guardará ningún rencor a los tiernos gatitos y
cachorritos destinados a recibir tan cariñosos cuidados —Itachi le guiñó el ojo
a Sakura—. Todos los documentos han sido debidamente firmados y la propiedad
será evaluada por los tasadores tan pronto como sea posible. Sakura, le deseo
la mejor de las suertes en todos sus futuros proyectos, y Anko, ¡ajo y
agua!
Sakura siguió a Anko cuando salió hecha una furia
de la oficina, dirigiéndose hacia el aparcamiento.
—Voy a destrozarte la vida —dijo, dándose la
vuelta para enfrentar a Sakura—. Tu gordo trasero va a encabezar la selección
de videos porno en cada hotel del país.
Se abrió la puerta de un coche. Bajó Gai, con la
ropa rasgada y sucia, la cara cubierta de magulladuras.
—¿Le cedió la propiedad? —preguntó, sus palabras
apenas entendibles, pronunciadas a través de un labio hinchado.
—¿Qué diablos te ha pasado? —dijo Anko.
—¿Le cedió la propiedad? —repitió él.
—No, no me la cedió. ¿Tienes todavía la cinta?
Gai maldijo a viva voz, luego maldijo por obvio
dolor involucrado en el acto de maldecir. Anko y él maldijeron juntos mientras Sakura
caminaba alegremente hacia su coche de alquiler.
—Santa putísima mierda —dijo Sakura, mientras Ino,
ella y los ocho ex-integrantes del harén se congregaban alrededor de la tele en
la habitación del hotel—. Chicos, sois realmente buenos.
—Para eso nos pagas —dijo Kiba—. Bueno, nos
pagabas.
—¿Estáis seguros de que ésta es la única copia?
—preguntó Sakura.
Naruto asintió.
—Eso es lo que dijo el mayordomo, al menos cuando
no estaba diciendo “ay”. Es cierto que le dio una cinta a Anko, pero era una
cinta en blanco porque estaba seguro de que ella iba a intentar joderlo. Hoy en
día no existe suficiente confianza en este mundo.
—Chicos, realmente no deberíais haberle dado una paliza.
—Después nos disculpamos.
Miraron todos juntos el resto de cinta, aportando
comentarios graciosos de principio a fin. Luego la sacaron ceremonialmente del
reproductor de videos y la hicieron
pedazos hasta volverla añicos.
Como no tenían que pagar gastos de manutención,
los hombres habían sido capaces de ahorrar muchísimo dinero durante su reinado
en el harén y compraron en común una autocaravana gigante con comodidades para
ocho personas.
—Sí, sólo viajaremos alrededor del país por un
tiempo —dijo Ino—. Para admirar las vistas, experimentar la cultura y follar en
cada estado.
—Divertíos —le dijo Sakura, dándole a su amiga un
abrazo de despedida.
—Oh, lo haré. Estoy segura de que cada uno
seguirá su camino dentro de algún tiempo más, pero mientras tanto, espero pasar
un verano lleno de satisfacciones.
Sakura abrazó y se despidió de cada uno de los
hombres. Luego se marcharon, partiendo en busca de su aventura sexual.
Sasuke rodeó con el brazo los hombros de Sakura,
mientras observaban a la caravana perderse en la distancia.
—¿Segura de que no estás celosa?
—Estoy muerta de celos. Pero lo superaré.
—¿Sabes qué es una mierda? —Preguntó Sasuke—. Es
una mierda que Anko aún se quede con su millón de dólares.
Sakura se encogió de hombros.
—Ella tiene un millón de dólares, pero es
miserable. Yo no tengo un centavo, pero soy feliz.
Lo besó.
—Técnicamente —la corrigió Sasuke—, tienes cien
mil dólares.
—Bueno, sí, pero eso no sonaba tan bien para
establecer el punto que quería resaltar.
Se besaron de nuevo, luego subieron al coche de
alquiler y partieron hacia un destino desconocido.
Continuará...
CAPÍTULO 13 < -- . -- > EPÍLOGO
No se olviden de comentar sus impresiones, ya sea por acá o en FANFICTION, para seguir publicando también otras historias :D un abrazo enorme !
No hay comentarios:
Publicar un comentario