Esta historia es una adaptación de la original escrita por Chris Tanglen la cual lleva por nombre "El Harén de la Tía Penélope".Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, yo solo los tomo prestados para adaptarlos a la historia.
La histora contiene contenido sexual explícito, abstente de leer si eres de mentalidad sensible ;)
El Harén de la Tía Tsunade
.
Capítulo Seis
Se estremeció un poco al salir, el aire estaba
mucho más fresco que dentro. Sasuke estaba allí de pie. Le dedicó lo que
obviamente consideraba que era (con justa razón) una sonrisa encantadora.
—Te ves bien, Sakura.
—Sí, seguro.
—No, en serio. El azul es tu color.
Sakura deseó que dejara de mirarla, aunque lo
estaba haciendo de forma completamente amistosa y para nada ofensiva. Caminó
hacia la parte honda de la piscina, sumergió el pie en el agua y dejó escapar
un suave gemido. Estaba helada.
Dos de los hombres, el ojos color perla y el de anteojos,
estaban ya en la piscina. El de anteojos rió y la saludó con la mano.
—Solo zambúllete.
—Me dará un paro.
—No, una vez que estás dentro está bien. Si lo
haces gradualmente es una tortura.
—Lo consideraré. ¿Cuál dijiste que era tu nombre?
—Shino.
Ah, sí, Shino. Bien. Ahora podía pensar en Shino
como el de anteojos que le había aconsejado zambullirse en la piscina, en vez
de pensar en él como el que presuntamente tenía el pene más corto pero
extraordinariamente grueso.
Respiró hondo, contó hasta tres, y luego saltó a
la piscina.
¡Mierda! ¡Frío! ¡Frío! ¡Frío! ¡Mierda!
Salió a la superficie y se aferró a un lado de la
piscina.
—¡Tengo hielo entre los dedos!
—Estarás bien —dijo el otro tipo que estaba en el
agua—. Te acostumbras enseguida.
—Bueno, seguro, porque se te entumece todo el
cuerpo. Lo siento, soy mala con los nombres. ¿Tú eres…?
—Neji.
—Lo tengo. —Bien, estaba el Charlatán Sasuke, Kiba
de Boston que mezclaba los tragos, el de anteojos Shino que daba consejos sobre
zambullidas, y Ojos Perla Neji que insistía en que se acostumbraría enseguida
al agua helada. ¿Cómo lograría acordarse alguna vez de todo el mundo?
¿Y por qué infiernos se preocupaba por ello? Sus
nombres no importaban, porque no iban a quedarse allí.
Sasuke se lanzó al agua con un clavado perfecto y
pasó nadando junto a ella. Sakura comenzó a dar brazadas al estilo crol a lo
largo de la piscina y se sintió aliviada cuando el frío penetrante del agua se
desvaneció incluso antes de llegar al otro lado. Escupió algo de agua, se
apartó el cabello de los ojos y usó la escalerilla para salir de la piscina.
Era hora de subir al tobogán de agua.
Se encaminó hacia allí, sabiendo sin lugar a
dudas que el traje de baño se le estaba metiendo en el culo pero sin atreverse
a ajustarlo por miedo a llamar la atención acerca del hecho de que el traje de
baño se le estaba metiendo en el culo.
La escalera del tobogán acuático tenía cerca de
nueve metros de altura. Subió hasta la cima y se sentó en el borde del tobogán,
dejando que el agua se deslizara sobre sus pies por un momento, antes de impulsarse
hacia delante. Se lanzó volando por el tobogán.
Le resultó claro, incluso antes de llegar a la
primera curva, que sus piernas y su trasero no tenían intención de viajar a la
misma velocidad.
Extendió los brazos para equilibrarse, pero sus
piernas se elevaron en el aire y cayó de espaldas.
—¡Oh, mierda! —dijo, cuando se dio cuenta de que
estaba empezando a girar. Impotente, se deslizó por el tobogán tumbada de
espaldas, con las piernas al aire, el traje de baño subiéndosele por el culo y
encarando la dirección equivocada. En esa indigna posición fue finalmente
arrojada a la piscina, que otra vez le pareció helada.
Sakura se preguntó si podría permanecer debajo
del agua el tiempo suficiente como para que los hombres olvidaran lo que
acababan de presenciar.
Salió a la superficie rodeada por los entusiastas
aplausos de los ocho. Nadó hacia el borde de la piscina y salió, con el rostro
ardiendo a pesar del agua helada.
—Gracias —dijo, acusando recibo de los aplausos
con un ademán—. Aquí estaré, avergonzándome a mí misma toda la semana.
—¡Otra!
—gritó Neji.
—¿Qué os parece si lo hacéis vosotros, a ver si
podéis hacerlo mejor? —preguntó Sakura.
Cuando todos los hombres procedieron a
encaminarse hacia el tobogán de agua, tuvo que reírse de su propia estupidez. Por supuesto que podían hacerlo mejor.
Una muñeca de trapo mal cosida podría hacerlo mejor. Realmente debía intentar
mejorar la comunicación entre su boca y su cerebro.
Primero se deslizó Kiba, aterrizando con grácil
perfección en el agua. Shino lo siguió, de cabeza. Cuando Sasuke emergió en el
extremo del tobogán, estaba sentado muy erguido. Tenía la mano sobre la boca,
como sofocando un bostezo de aburrimiento.
Sus pies golpearon en la piscina y salió lanzado
hacia delante. Su estómago golpeó estrepitosamente contra el agua con un
chapoteo tan fuerte que hizo que Sakura diera un respingo.
Le tomó un momento salir a la superficie.
—Hombre ¿qué demonios fue eso? —preguntó el tipo
rubio, riéndose histéricamente desde el sitio que ocupaba al borde de la piscina.
Sasuke comenzó a avanzar en el agua, obligándose
a sonreír a pesar del obvio dolor que sentía.
—Ese fue mi salto patentado… eh… no sé, pero
realmente duele.
Otro de los hombres, el militar, bajó por el
tobogán con los pies por delante. Su fuerte grito de «¡¡¡Waaahoooo!!!» se cortó
cuando aterrizó en el agua, pateando la espalda de Sasuke. Sakura hizo una
mueca de dolor.
—Ven, amigo, te ayudaré a salir —dijo el tipo
rubio, recogiendo un salvavidas que colgaba de la pared y tirándoselo a Sasuke.
Sasuke lo agarró y dejó que lo arrastraran hasta el borde, sonriendo
avergonzado durante todo el trayecto.
Sakura se acercó a él.
—Buen aterrizaje.
—Gracias.
—¿Estarás bien?
—Sí, estaré bien.
—Porque pareces un poquito mareado.
—Estoy bien.
—Realmente te diste un fuerte golpe en el
estómago.
—No fue solo en el estómago.
—Ah. Supongo que ahora habremos aprendido una
pequeña lección acerca de burlarse de mis habilidades para deslizarme en el
tobogán, ¿verdad?
—Sí señora.
Cuando Shikamaru se precipitó en el agua quince
minutos después, Sakura sostuvo en alto un cartel con un «3». Shino levantó un
«4». Sasuke un «1».
—Estuviste un poco inestable en el tramo final
—le informó a Shikamaru después de que saliera de la piscina—. La próxima vez
trata de enfocarte más en el equilibrio que en el impulso que llevas, y debes
trabajar en el movimiento de los brazos.
Neji hizo
un aterrizaje de cabeza casi perfecto, salpicando agua a gran altura al
emerger. Sakura y Shino le dieron un «9» cada uno, y Sasuke le dio un «8».
—Muy, pero que muy impresionante —dijo Sakura—.
Particularmente, me cautivaron las salpicaduras. Si pudieras emerger con un
poco más de fluidez, tendrías por delante una larga y próspera carrera.
Al rodear la última curva, Gaara golpeó con
fuerza contra un lado del tobogán, saliendo despedido hacia el agua como un
bulto a duras penas consciente. Sakura le dio un «2» por simpatía, Shino le dio
un «1» y Sasuke un «10».
—Probablemente sería mejor que no volvieras a
hacer eso —le dijo Sakura a Gaara.
Sakura nunca había sido muy buena jugando al
hockey-mesa, y esa noche fue un absoluto desastre. Incluso a pesar de los
claros intentos de Shikamaru para dejarla ganar, fue incapaz de marcar ni un
punto, a excepción de los seis que anotó accidentalmente contra sí misma.
Reacia a admitir la derrota jugó contra Neji y
perdió. Luego jugó contra Shino y perdió. Luego jugó contra Lee y perdió. Luego
jugó contra Kiba y perdió. Su mano derecha empezaba a dolerle, y esa fue su
excusa cuando jugó contra Gaara y perdió. Se entusiasmó demasiado cuando jugó
contra Naruto, y casi envía el disco volando contra su rostro, por lo que él se
retiró de la competencia por razones de seguridad. Sakura jugó contra Sasuke y
ganó. Y a pesar de que él había cogido el disco con la mano, dejándolo caer en
su propio arco diez veces, aun así, Sakura disfrutó de una victoria arduamente
alcanzada.
Sakura ubicó las
cinco fichas formando QUARTZ.
—Veamos, son veinticuatro puntos en una palabra
de triple valor, así que creo que tenemos un total de setenta y dos puntos.
Vaya, vaya, vaya, qué bien ha salido…
Estaba jugando al Scrabble contra Sasuke, Shino,
y Shikamaru, aniquilándolos por completo. La suma de sus puntuaciones
combinadas no llegaba a superar la de ella, aunque la triple puntuación de
QUARTZ tenía mucho que ver en eso. La gloria del triunfo en el torneo de
hockey-mesa había sido efímera. Sakura los puso en ridículo a menudo y con gran
destreza.
—¡Dobla a la derecha!
—¡No va
hacia la derecha!
—Por supuesto que va hacia la derecha. ¡Todo lo
que tienes que hacer es doblar hacia
la derecha!
—El joystick no funciona.
Sasuke le quitó el joystick de la mano a Sakura.
—No tiene ningún problema; está bien. Mira,
aprietas el botón rojo para acelerar, el botón azul para frenar, y presionas el
joystick en la dirección hacia la que quieras doblar, incluyendo, pero no
limitándote a ir hacia la derecha.
—No estaba funcionando —insistió Sakura.
—Quizás tu mano era la que no estaba funcionando.
Ella le arrojó un puñado de palomitas de maíz.
—Lamento discrepar.
Sasuke le devolvió el joystick.
—Eso es todo lo que tienes que hacer. Presionar el
botón rojo y doblar… ves, estás… no, acabas de atropellar a alguien. Ahora
acabas de atropellar a alguien más. Supongo que has decidido lanzarte a un
frenesí de homicidios vehiculares.
—El joystick no funciona.
—¿Sabías que puedo atrapar palomitas de maíz con
la boca?
—Entonces ¿qué? ¿Se supone que debo estar
impresionada porque atrapas dos de veinte?
—No estás arrojándolas bien.
—Ni cuando te acerté en la narizota pudiste
atraparlas. Sencillamente te estás inventando habilidades cuando te da la gana.
—Inténtalo tú —dijo Sasuke, arrojándole una
palomita de maíz. Sakura la atrapó con la boca. El labio inferior de Sasuke
sobresalió en un exagerado puchero—. Toma esto, ve a atropellar más peatones.
—El objetivo es que el Mono Milton recolecte la
mayor cantidad posible de bananas —explicó Sakura. Había vuelto a perderse
durante veinte minutos intentando encontrar su habitación, todo para ir a
buscar el video juego portátil, y se había visto obligada a usar el
intercomunicador para despertar a Gai. Aunque eran casi las tres de la mañana,
él había sido notablemente educado al respecto—. Usa este botón para saltar y
este otro para agacharte.
—Entiendo —dijo Sasuke, quitándole el juego.
Con su permiso, los demás hombres finalmente se
habían ido a la cama, mientras que ella y Sasuke seguían sentados en dos
sillones cerca de la piscina.
—Me divertí esta noche —dijo Sakura.
—Qué bien. Yo también.
—¿Era así con mi tía?
—¿A qué te refieres?
—Ya sabes, sólo pasar el rato, jugar, disfrutando
un buen momento.
Sasuke asintió.
—Sí, a veces. Te pareces mucho a ella, al menos
cuando no estás llamándonos la escoria de la tierra.
—Nunca dije que fuerais la escoria de la tierra.
Solo lo pensé.
—Y ahora ¿qué piensas?
—¿Francamente? Intento bloquear todo ese aspecto.
En tanto pueda olvidar que sois esclavos sexuales profesionales, me puedo
divertir.
—No me refería a qué piensas acerca de todo el
asunto del harén, sino qué piensas de nosotros. De mí.
Sasuke dudó.
—Es demasiado pronto para decirlo. Es muy
divertido pasar el tiempo con vosotros.
—Sabes, no tiene por qué tratarse de sexo.
—Sonrió—. Puedes conservarnos como castos compañeros de juegos.
—Mira, lamento que perdáis vuestro trabajo, especialmente
uno que es así de cómodo, pero no puedo conservar un harén de ocho hombres en
mi hogar. Ni siquiera puedo creer que tenga que tomar este tipo de decisión. Me
refiero a que éste no es el tipo de ejemplo que se da en las clases de ética.
Supongo que la mayoría de la gente vive una larga, larga vida sin nunca tener
que decidir si mantiene o no un harén de ocho hombres en pleno funcionamiento.
—Deberías disfrutar del hecho de haber sido
bendecida con la posibilidad de tomar una decisión tan extraordinaria.
—Ahora pareces un poco desesperado.
—Lo siento —dijo Sasuke.
—Esta noche lo pasé genial, pero ni siquiera
puedo empezar a concebir qué clase de mierda pervertida ocurría en esta casa
antes de que muriera tía Tsunade. Quiero decir, sois endemoniadamente
atractivos, y hay ocho de vosotros.
¿De verdad acababa de decirle que eran
«endemoniadamente atractivos»?
—En realidad no era todo taaan pervertido —dijo Sasuke.
—Mientes.
Sasuke vaciló.
—Ehh... sí.
—De todas formas, eso es todo lo que quería
decir. Esta noche lo pasé muy bien. Gracias.
—De nada. ¿Me llevo un beso de buenas noches?
Sakura se puso de pie, bostezó y se estiró.
—Qué va. Estoy bastante segura de saber dónde han
estado esos labios antes. Sin embargo un abrazo me vendría bien.
Sasuke se puso de pie y la abrazó. Aunque se
sentía muy bien, y por mucho que deseara volver a considerar su declaración
acerca de omitir el beso de buenas noches, se obligó a sí misma a apartarse.
Le deseó felices sueños y se marchó del harén.
Continuará...
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