lunes, 6 de enero de 2014

EL AMOR SOBREPASA LAS INTENCIONES DE CUPIDO cap 3


Esta historia es una adaptación de la original escrita por Jennifer Shirk la cual lleva por nombre "A Little Bit Cupid". Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, yo solo los tomo prestados para adaptarlos a la historia.


El amor sobrepasa las intenciones de Cupido
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Capítulo Tres




Al día siguiente, Choji le dijo a Sakura que tenía un plan para conseguir que ella y Naruto estuvieran juntos e insistió en pasar por ella a las siete de la mañana.

Sakura se sorprendió cuando él se presentó en el mismo taxi de la otra noche. Ella tenía la esperanza de que pudieran hacer la cosa de la materialización. Pero Choji dijo que él prefería conducir, ya que nunca tendría otra oportunidad cuando regresara a su hogar. A donde quiera que fuera su hogar.


Choji estacionó el taxi en la esquina de la calle y ambos salieron. —Aquí es donde vive Naruto —dijo, señalando el edificio a su izquierda.

Sakura miró a su alrededor y se impresionó de inmediato. El condominio de Naruto estaba en una propiedad histórica pero bien cuidada cerca de Faneuil Hall. No tenía idea de cómo sería el interior, pero el exterior prácticamente gritaba: “No puedes permitirte esto a menos que te ganes la lotería”.

—Entonces, ¿cuál es tu plan? —preguntó, mirando de nuevo hacia el edificio de ladrillo.

Choji se frotó las manos y luego las sopló como si estuviera tratando de entrar en calor. Al parecer, entre los trucos de los Dioses menores no incluían usar guantes. —Pensé que podríamos pasar el rato aquí y encontrarnos casualmente con él antes de que se vaya a trabajar —Le dijo.

—¿Ese es tu gran plan? ¿Esperarlo aquí en el frío?

Él se encogió de hombros. —Bueno, quizás podríamos pasar casualmente a su lugar de trabajo.

Su lugar de trabajo. Cayó en cuenta de que realmente no sabía mucho sobre Naruto, además del hecho que tenía un cuerpo increíble y los mejores ojos azules. —¿Qué es lo que hace para ganarse la vida?

Choji chasqueó los dedos. El expediente apareció en el aire y aterrizó suavemente en la palma de su mano. Comenzó a hojearlo. —Es un médico… Oh, espera. En realidad, es un cardiólogo de Massachusetts General.

—Guau, un cardiólogo —Impresionante. El amor de su vida o el pronto-a-ser-amor-de-su-vida era un médico. Cuan perfecto. ¡Sería la esposa de un doctor! Imagina eso. La primera vez que vio a Naruto pensó que era atractivo, pero no tenía idea de que fuera tan listo. O que disfrutara ayudando a las personas. Eso se traducía a que tenía un buen potencial de paternidad, también. Un extra.

Una ráfaga de viento los azotó. Ella sostuvo la bufanda más cerca de su cuello mientras miraba por encima del hombro de Choji. —Sería un poco difícil de encontrarle en un hospital —señaló.

—No sé — Choji dio una calada a su cigarro, perdido en sus pensamientos. Tomó una larga calada, luego dejó salir el humo—. ¿Puedes fingir estar enferma?

Ella ondeó su mano frente a ella, pero el humo envolvió su cabeza como un pasamontañas. —Si soplas humo en mi rostro una vez más no tendré que fingirlo.

—Esa boca tuya otra vez. Sabes, eres quisquillosa con… —Pero antes de que Choji pudiera terminar, él desapareció.

Diablos, maldición, ¿Adonde se fue? Ella plantó una mano en sus caderas y miró al cielo. —¿Ah, sí? —gritó—. ¿Yo soy muy quisquillosa con qué?

Un golpecito en el hombro casi la hizo saltar de sus botas. Ella abrió la boca y se dio la vuelta, lanzando hacia arriba sus manos en puño.

—Vaya, lo siento —dijo un hombre, levantando sus manos en señal de rendición—. No fue mi intención asustarte. Te he oído decir algo y pensé que me hablabas a mí.

Bueno, la buena noticia era que el hombre de cabello oscuro no se veía como un intruso. No cuando llevaba una bolsa de bagels, de todas formas. De hecho, él parecía algo… lindo, aunque también parecía algo preocupado por tener dos puños cerca de su rostro.

—Lo siento —Dejó caer los brazos—. Hablaba con… —Miró a su alrededor otra vez. Choji no había regresado—, conmigo misma —Aparentemente.

—¿Vives aquí? —preguntó.

—Oh, no. Yo vivo en North End. —Luego señaló con el pulgar detrás de ella, porque la manera en que la estudiaba ponía a Sakura nerviosa y no sabía qué hacer con sus manos.

La perspicacia brilló en sus ojos azabaches. —Dime, ¿Siempre estás afuera de los edificios de departamentos de extraños los sábados por la mañana y hablando contigo misma?

Ella abrió la boca, luego la cerró de nuevo. Él tenía razón. Supuso que se veía bastante ridícula, gracias a Choji A. Cupido III. —Um, no. En realidad, esperaba a alguien. —Más o menos.

El hombre sacó su labio, fingiendo estar herido. —Supongo que ese alguien no soy yo, ¿eh?

Ella se sonrojó. ¿Le estaba coqueteando? No sería tan malo si él fuera… si ella tuviera tiempo para coquetear con el hombre que no era su alma gemela. Él era en realidad más que sólo lindo, lo notó ahora que era capaz de sonrojarse y concentrarse en él. Tenía el cabello negro oscuro —parecía como un hombre de negocios. Su rostro tenía una ligera sombra de barba de tres días, no era sorprendente ya que era muy temprano y parecía que salió corriendo a buscar bagels. También tenía unos bonitos ojos —un hermoso azabache oscuro con pequeñas motas grises. Eran sorprendentes en conjunto con sus cejas oscuras y la manera en que…

Una patada en su espalda la sacó de sus pensamientos. Miró hacia atrás. Sólo espacio vacío, pero tenía la sospecha de que Choji no había desaparecido completamente como lo había pensado.

—Bueno, ¿A quién estás esperando? —Preguntó el hombre—. Conozco a mucha gente en el edificio.

Ella se mordió el labio. —Um, Naruto Uzumaki.

Una esquina de su boca se curvó hacia arriba. —¿En serio? —dijo alargando las palabras—. Da la casualidad de que Naruto es mi compañero de cuarto. Sólo será por un tiempo, de todas maneras. Él está buscando su propio lugar. Pero yo vivo convenientemente cerca del hospital para él.

¿Compañero? Oh, no. Choji debió haberla puesta al tanto sobre el compañero de cuarto de Naruto. Algo así hubiera sido bueno saber.

Tragó saliva. —Guau, qué pequeño es el mundo. Naruto no mencionó un compañero de cuarto.

—Umm —Fue todo lo que él dijo. Bajó la mirada y miró su reloj—. Naruto no bajará hasta dentro de un rato. Estuvo hasta tarde en el hospital.

Mierda. No podía regresar a casa ahora. El tiempo comenzaba a acabarse. Tenía que pensar en algo rápido.

—Bueno, es importante que lo vea. Tengo algo que decirle… —Que él es mi verdadero amor y que necesito que me besé antes de la medía noche de San Valentín o el amor desaparecerá del planeta—, ganó una sesión gratuita en mi estudio de fotografía.

—Una sesión de fotos gratis, ¿eh? —Arqueó su ceja izquierda un segundo—. Que afortunado. Pero podrías haber llamado en vez de esperar aquí afuera con el frío.

Por supuesto que ella debió haber hecho eso. Cualquier persona con medio cerebro hubiera hecho eso. Desafortunadamente, no se basó en su cerebro, confió en el intelecto de un Dios romano. —Sí, pero… no pude. Porque… perdí mi teléfono. —Oh, buena mentira—. Y la sesión de fotos expira el Día de San Valentín —añadió, sorprendiéndose a sí misma con la rapidez para inventar excusas.

Guau, era mejor mentirosa de lo que pensaba. Aunque a juzgar por la sonrisa del Sr. Sexy Compañero de Cuarto, él no compartía esa creencia.

—Bueno, entonces, quizás deberías seguirme y decírselo tu misma —sugirió—. Teniendo en cuenta de que es una emergencia y todo eso.

Ella parpadeó. —Oh, sí, es una emergencia. Gracias. Eso sería genial.

—Soy Sasuke Uchiha, por cierto —Cambió la bolsa de panecillos que había estado llevando en la mano izquierda y le tendió la derecha.

—Sakura Haruno —dijo ella, tomando su mano. Habían estado de pie en el frío durante un tiempo, por lo que el calor de su piel fue una sorpresa agradable. El calor viajó por todo su cuerpo hasta sus pies. Pero algo más sucedió cuando sus palmas se encontraron. Fue casi como energía estática. Sus dedos hormigueaban. Levantó la mirara y sus ojos se abrieron ampliamente. Él lo había sentido, también.

Ella inmediatamente apartó la mano. —Muéstrame el camino —dijo con voz ronca.

Él ladeó su cabeza, estudiándola, como si tratara de juzgar si era una amiga o el enemigo. Ella debió haber pasado la prueba, porque después de un momento se giró y marcó un código para abrir la puerta del edificio. La puerta se abrió y esperó a que ella pasara.

Ella lanzó una última mirada atrás, pero Choji seguía sin reaparecer. Su estómago se contrajo. La había dejado sola para hacer funcionar su plan. Grandioso.

Ella sólo esperaba no meter la pata.



Continuará...

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