Esta historia es una adaptación de la original escrita por Jennifer Shirk la cual lleva por nombre "A Little Bit Cupid". Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, yo solo los tomo prestados para adaptarlos a la historia.
El amor sobrepasa las intenciones de Cupido
.
Capítulo Dos
¿¡Qué!?
La expresión de Choji se volvió oscura. —Justo lo que dije. Si no te
ayudo, no nos beneficiara a nosotros… y a toda la humanidad. Discordia, la
diosa de la discordia, y sus compinches eliminaran el amor por completo del
planeta.
—Pero… pero, ¿por qué? —Y lo
más importante, ¿por qué el destino del amor mundial dependería de ella?
—Hay una guerra en el cielo,
entre el amor y el odio. En este momento, Papá intenta negociar un tratado de
paz. Tú fuiste elegida porque es una descendiente de Thessela.
—¿Descendiente? —se burló—.
No tengo ningún poder mágico.
—No los tendrás. Ella era la
hermana mortal de la primera esposa de mi padre, Psique. Sin embargo, tu línea
está todavía muy atraída al amor. —Señaló a la funda de su cámara—. Incluso si
es sólo para documentarlo. Los Dioses saben que nunca has estado enamorada y
que le tienes un gran miedo.
Ella se erizó. —¿Qué? No
tengo miedo al amor. —¿Lo tengo?
Choji le lanzó una mirada que
decía lo contrario.
—Querer que el amor sea
perfecto no significa que le tenga miedo —replicó.
Sea como fuere, ambas partes
han acordado que si tú puedes encontrar el verdadero amor para el Día de San
Valentín, cualquiera puede. Y si no, entonces —chasqueó los dedos—, el amor se
acaba para siempre. Qué cosa tan mala que suceda en San Valentín, ¿no te
parece?
Ella parpadeó, le era difícil
creer que realmente era la indicada para poner fin a una guerra celestial.
—¿Qué pasará con las personas en la tierra?
—Oh, todavía vivirán. Como
he dicho, sólo que no amarán o serán amados. —La miró fijamente—. ¿Eres lenta o
algo así?
Apretó los dientes. —Mira, Choji, no todos los días alguien que dice ser Cupido
—discúlpame, el hijo de Cupido— me dice que tengo que encontrar a mi verdadero
amor o el amor desaparecerá de la tierra. Así que perdóname si necesito más
tiempo para procesar los hechos por completo.
—Por Dios, eres muy quisquillosa. Estoy
empezando a ver por qué tienes problemas con los hombres.
—Eso es todo. No puedo
tratar contigo esto más. —Irritada por su tono burlón y toda su increíble
historia, saltó y se dirigió hacia su edificio.
Esto no es real. No es real, repitió en su
cabeza. Echó un vistazo hacia atrás. Choji y
su taxi no estaban a la vista. Sintió alivio.
Bien. Obviamente entendió el
mensaje. El destino del amor tendrá que recaer sobre los hombros de otra
persona… si, de hecho, no se había imaginado todo.
Su respiración volvió a la
normalidad. Y en el momento en que había llegado a la puerta de su apartamento,
incluso se rió sobre lo absurdo que habían sido sus pensamientos.
Como si Cupido realmente
existiera. ¡Ja!
Sacudiendo la cabeza,
encendió la luz del pasillo y se detuvo en seco. Choji A. Cupido III estaba sentado en su sofá de la sala,
con los pies apoyados en la mesa de café.
Levantó la vista y arrojó a
un lado la revista que había estado hojeando. —Ya era hora de que aparecieras.
Ella frunció el ceño. —¿Cómo
entraste?
—Mira, Sakura, no
menosprecies Dioses menores. Tenemos un par de trucos bajo la manga.
—¡Deja de decir eso! No eres
un Dios. No eres más que un estafador realmente bueno. Ahora, toma tus trucos y
cigarros malolientes y vete.
Él extendió las manos con
pesar. —No puedo hacer eso, muñeca. Si el amor deja de existir, entonces yo
dejo de existir. Además, la tierra sería muy triste por aquí con tanto odio y
peleas. Discordia ya está a punto de enviar su primera granada.
—¿Qué quieres decir con eso?
Choji se levantó y con algunos
giros de sus dedos regordetes, encendió la televisión en un programa de
noticias por cable. El locutor iba hablando sobre un robot del Expo Tecnología
que limpiaría las canaletas.
Miró a Choji y rodó los ojos. Algunas granadas.
—Espera —advirtió.
Antes de que pudiera hablar
de nuevo, la pantalla cambió. —Tenemos una alerta de noticias de última hora
que acaba de llegar en este momento —dijo el presentador—. Algunas de las conocidas
organizaciones benéficas han decidido disolverse hoy, citando su frustración
con quienes dan y su repentina falta de interés en ayudar a los demás. La Casa
Blanca está conmocionada. Una conferencia de prensa está programada a las dos
de hoy con más información sobre lo que va a pasar con la financiación actual
para estas organizaciones.
Los ojos de ella se
abrieron. —Eso es horrible. ¿Cómo…?
Él levantó la mano y la
cortó. —Hay más —dijo.
Otra alerta de noticias en
la pantalla. —Estamos recibiendo ahora otro informe del Tíbet. El Dalai Lama ha
cancelado sus compromisos para hablar en el futuro previsible. Fuentes cercanas
a él dicen que está buscando tiempo de meditación debido a su repentino
cuestionamiento de sus creencias, en particular sobre la necesidad de amor como
fundamento de la existencia humana, que una vez fue parte de sus enseñanzas.
—Es suficiente. —Con el
corazón en la garganta, se alejó de la TV—. Apágalo. Por favor —susurró.
Choji hizo lo que le pidió y
volvió a sentarse. —Desafortunadamente, esos son sólo unos pocos adelantos que
Discordia ha planeado. Estoy seguro de que no quieres ver qué más puede hacer.
Soltó el estuche de la
cámara y se frotó la frente. No. Por supuesto que no. No cuando él lo ponía
así. No cuando ella acababa de ver un atisbo de lo que estaba por venir. ¿Quién
querría vivir en un mundo sin amor?
Desde luego ella no. Claro
que quería encontrar a su alma gemela, pero había renunciado a encontrarlo hace
mucho. ¿Podría Choji realmente ayudarla para
salvar a la humanidad?
Caminó hacia delante,
deteniéndose frente a él. —Creo que estás apostando al caballo equivocado. No
he encontrado a mi alma gemela en —Tosió—, más de treinta años. ¿Qué te hace
pensar que seré capaz de encontrarlo para el próximo sábado?
Choji apartó el cigarro de la boca
y parecía estar buscando un cenicero. Al no encontrar uno, agitó los dedos y
uno cayó sobre su regazo. —No te preocupes. He estado trabajando en ello —dijo
simplemente—. Entonces, ¿estás dentro?
Ella dejó escapar un largo
suspiro. En este punto, realmente no tenía muchas opciones, y ciertamente no
tenía nada que perder. Negó la cabeza para sí misma, aún sin poder creer lo que
estaba a punto de aceptar. —Sí. Por supuesto que te ayudaré.
Choji regresó el cigarrillo a la
boca y sonrió. —Excelente.
—Así que... ¿qué pasa ahora?
¿Cómo puedo encontrarlo?
—Como he dicho, he estado
trabajando en esto mientras el acuerdo se realizaba. Sin embargo, esas deidades
amantes-de-odio no lo han hecho más fácil. Obviamente, quiere que fracasemos.
Pero creo que finalmente lo he encontrado.
—¿Lo encontraste? — Choji había encontrado a su alma gemela. De repente, su
corazón sentía ligero y quería saltar arriba y abajo. Casi como si estuviera
enamorado ya—. Eso está muy bien, ¿verdad? No todo está perdido, entonces. La
humanidad se salvó.
Choji se encogió de hombros sin
comprometerse.
—Bueno, ¿quién es?
—preguntó.
Chasqueó los regordetes
dedos de nuevo y un expediente de un centímetro de espesor apareció en su mano.
Sin darle un segundo vistazo, se lo tendió a ella.
Lo cogió, sintiendo una
mezcla confusa de nervios, enfermedad y emoción. Sería extraño saber quién era
su verdadero amor antes de que realmente lo amara. Lentamente abrió la carpeta
y leyó el nombre.
La humanidad estaba
condenada.
Cerró el archivo y se lo
devolvió. —Esto no va a funcionar.
Choji apoyó su cigarro en el
cenicero y frunció el ceño. —¿Por qué no? —preguntó, abriendo la carpeta y
mirando por encima del nombre para sí mismo—. De acuerdo a nuestros registros,
este hombre, Naruto Uzumaki es perfecto para ti. Además, no se puede cambiar.
No te dan a escoger de quién te enamoras. No funciona de esa manera. Cupido ha
hablado —dijo, tendiéndole de nuevo el archivo.
—Bueno, Cupido debería hacer
una mejor investigación —espetó—. Naruto Uzumaki no está interesado en mí.
Trajo a su sobrina y sobrino a mi estudio para una sesión de fotos una vez y ni
siquiera supo que yo existía detrás de la cámara. Bueno, eso no es del todo
cierto. Se fijo en mí cuando derramé mi café por todo el lugar.
—¿Y?
—Lo derramé sobre él,
también.
—No es un problema.
Se mordió el labio. —Bueno,
cuando digo él, quiero decir... su entrepierna.
Choji hizo una mueca. —Eso podría
ser un problema.
—¿Ves? ¡Te lo dije!
—Está bien, tómalo con
calma. Ese pequeño incidente podría hacernos retroceder un día, pero todavía
nos da una buena semana para ponernos a trabajar.
—¿Trabajar? ¿No puedes
agitar los dedos y hacer que me mire y se enamore?
—¿Te refieres a amor a
primera vista? —Se rió, fuerte y duro.
¿Qué es tan gracioso? Se
cruzó de brazos y esperó a que se calmara.
Después de algunos largos
minutos, se limpió una lágrima de su ojo. —Oh, hombre, eso fue una buena. No
puedo creer que en realidad pensaras que existe el amor a primera vista.
Ella levantó la barbilla.
—¿Me estás diciendo no existe?
—Sí. Ahora... la lujuria a
primera vista es muy real. ¿Pero el amor? Eso requiere un poco de trabajo. Y a
Cupido, por supuesto —dijo con una sonrisa.
Un poco de trabajo y un
Cupido. Por supuesto. Qué tonta al pensar lo contrario. Nada en su vida nunca
fue fácil, ¿por qué pensó que esto sería diferente?
—Sin embargo, podemos
acelerar un poco las cosas —añadió, acariciándose la barbilla—. Sólo necesito
que te bese, un-beso-completo-que-te-ponga-de-puntillas antes de la medianoche
del día de San Valentín.
Ella se dejó caer en una silla, con la cabeza
entre las manos. —Un beso que-te-ponga-de-puntillas de un hombre que
probablemente quiere permanecer al menos doce metros lejos de mí cuando las
bebidas calientes se encuentran a mi alcance. Sí, como si eso fuera a suceder.
La mirada divertida
de repente dejó lo ojos de Choji. —Bueno —dijo, con la boca formando una línea
sombría—, por nuestro bien y todo el de la tierra, vas a tener que hacer que sí
pase.
No se olviden de comentar sus impresiones, ya sea por acá o en FANFICTION, para seguir publicando también otras historias :D un abrazo enorme !
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