Esta historia es una adaptación de la original escrita por Chris Tanglen la cual lleva por nombre "El Harén de la Tía Penélope".Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, yo solo los tomo prestados para adaptarlos a la historia.
La histora contiene contenido sexual explícito, abstente de leer si eres de mentalidad sensible ;)
El Harén de la Tía Tsunade
.
Capítulo Doce
Se besaron durante cerca de un minuto,
explorándose mutuamente con la lengua. Cuando al final rompieron el beso, se
miraron a los ojos durante un largo momento.
—No soy buena para esta clase de cosas —admitió Sakura—.
En realidad, soy terrible. Pero cuando nos besamos ahí dentro, mientras los
otros chicos estaban… ya sabes… sentí que allí había algo. ¿No te parece por
completo escalofriante?
—No.
—Quiero decir, posiblemente no haya un lugar
menos apropiado que este para discutir
de la profundidad de los sentimientos, el romance y cosas por el estilo,
pero los besos son un asunto personal y ese beso significó algo, aunque
ocurriera mientras dos tipos estaban chupando mis tetas.
Sasuke asintió con la cabeza.
—¿Qué significa eso? —Preguntó Sakura—. ¿Estás de
acuerdo con la parte del lugar menos apropiado para hablar o con la parte del
significado del beso?
—Con las dos.
—No pareces del tipo que tiene dificultades para
expresarse. Se supone que eso es cosa mía. Dime cómo te sientes.
—Yo también lo sentí —dijo Sasuke, mirando más
allá de Sakura, hacia el tobogán de agua—. Quiero decir, disfruté de lo que
pasó allí dentro con los otros chicos y me encantó observar cómo te ponías a
cien, pero al final, comencé a desear mostrarte mi trabajo en vez de tenerte
haciéndome una paja delante de una habitación llena de gente.
—¿Tu trabajo?
Sasuke parecía un poco nervioso.
—Quiero decir, solo deseaba que estuviéramos a
solas.
—Cuéntame, ¿qué trabajo?
—Ningún trabajo. Estaba hablando hipotéticamente.
—Si mientes a tu ama, te azotaré.
Sasuke vaciló.
—A veces dibujo. No es gran cosa. De todos modos
no soy muy bueno.
—¿Puedo verlo?
—No.
—¿Por favor?
—No.
—Déjame explicarte algo. Hay siete hombres
absolutamente guapísimos, desnudos y con un enorme talento justo al otro lado
de esa puerta, dispuestos a brindarme placeres que superan mis fantasías más
salvajes y aun así estoy aquí, contigo, preguntándote si puedo ver tu trabajo.
Si no aprecias la magnitud de ese hecho, voy a tener que darte una patada en el
culo.
Sasuke sonrió de oreja a oreja y su rostro se iluminó.
—Tienes que prometerme que no dirás que mi
trabajo es una mierda.
—Lo prometo.
—Puedes pensarlo, pero no decirlo. Mi frágil ego
de artista no sería capaz de asumirlo.
Caminaron a lo largo de una serie de puertas,
deteniéndose ante la que tenía una placa grabada que decía “SASUKE”.
—Está desordenado —le advirtió, girando el pomo y
abriendo la puerta. Alargó la mano, pulsó el interruptor de la luz y entraron.
Sakura se quedó mirando con la boca abierta.
La habitación era prácticamente una galería de
arte. Había cuadros cubriendo cada centímetro cuadrado de las paredes y docenas
más en caballetes, muchos de ellos sin terminar. Iban desde bosquejos en blanco
y negro hasta retratos a todo color. Sakura reconoció inmediatamente uno enorme
que era obviamente la pieza central en la habitación.
La tía Tsunade.
Sakura caminó hacia la pintura.
—Es igual a ella —dijo Sakura—. Quiero decir, es exactamente igual a ella.
—Gracias.
—Es prácticamente una fotografía. ¿Cuánto tiempo
te llevó hacerla?
—No estoy seguro. Trabajo en un montón de cosas
distintas a la vez.
—Es increíble. —Sakura miró alrededor, a los
otros dibujos y pinturas. Aunque unas pocas se inclinaban más hacia lo
abstracto, la mayoría eran tan realistas como fuera posible. Había bosquejos de
todos los chicos del harén, un montón de dibujos de tierras salvajes, una o dos
puestas de sol, los requeridos cuencos con frutas y algunas pinturas de la vida
urbana que lucían como si pudieran cobrar vida en cualquier momento.
—No soy muy original —dijo Sasuke—, pero me
esfuerzo bastante por ser fiel a la realidad.
Sakura se paseó por el cuarto, observando todas
las obras.
—¿Por qué no los vendes? —le preguntó—. Esto es
magnífico.
—Qué va.
—Lo es. Tenía los dedos cruzados a la espalda
cuando te prometí no decirte si tu trabajo era una mierda, y confía en mí, esto
no es una mierda. Quiero decir, ¿cómo lo
haces? ¿Has tomado clases de arte?
—Una —dijo Sasuke—. Mi profesor dijo que era muy
malo.
—Tu profesor era un idiota.
—Bueno, sólo tenía ocho años.
Sakura continuó mirando las pinturas,
asimilándolas. Para cuando le echó un vistazo a todas, estaba asombrada de su
calidad… y un poco decepcionada de que no hubiera ninguna de ella.
—¿Me dibujarías a mi? —le preguntó.
Sasuke negó con la cabeza.
—¿Y si te lo ordeno?
—Desearía que no lo hicieras.
—Así que, ¿cuál es tu historia? Eres el Señor
Personalidad hasta que comienzo a elogiar tu talento artístico. ¿Qué piensan
los otros chicos de esto?
—No lo saben.
—¿Cómo pueden no saberlo? La habitación está
llena hasta los topes de todo esto.
—No los dejo entrar en mi habitación. Tampoco lo
sabía tu tía. Y cómo desearía que tampoco lo supieras tú, porque tengo que
admitir que me siento incómodo, aquí parado, contigo mirándolas.
Sakura sonrió.
—Eres tan lindo cuando actúas con modestia. Trae
para acá esa sensible alma artística, y bésame.
—¿No crees que debamos regresar a la habitación
de juegos?
—No. Estoy segura de que Ino está haciéndolo muy
bien. Probablemente los tiene jugando a masturbarse.
—Recuerdo una vez que tía Tsunade nos hizo…
—Guárdatelo para ti.
—Lo siento.
Sasuke caminó hacia ella y se abrazaron. Se
sentía bien, su cuerpo cubierto con la bata de baño suave y esponjosa,
estrechándose contra él. Sus miradas se encontraron durante un breve instante y
luego se besaron.
Fue un beso dulce y tierno.
Un beso entrañable.
Sakura lo abrazó estrechamente. Se besaron
durante varios minutos, sin romper el abrazo, la pasión creciendo lentamente.
Mientras sus lenguas se encontraban, Sakura sintió el empuje de su erección
contra la bata.
Se alejó un paso, llevando los brazos hacia atrás
y el albornoz cayó suavemente al suelo.
Sasuke se quitó su propia bata y quedaron
desnudos uno frente al otro.
Él tomó su mano, guiándola hacia la cama.
Era una cama tamaño queen-size, nada
espectacular, con sábanas de franela color azul claro.
—Habría hecho la cama si hubiera sabido que
vendrías de visita —le dijo, depositándola gentilmente sobre el colchón.
—Está bien —dijo ella—. Las visitas inesperadas
son una putada.
Se acostó en la cama y Sasuke se tendió de lado
junto a ella. Tomados de las manos, se besaron un poco más.
—¿Estás seguro
de que esto no viene a joder completamente la situación? —preguntó Sakura.
—¿Honestamente? Estoy seguro de que sí.
—Eso era lo que estaba pensando.
—Pero a veces tienes que enfrentar una situación
completamente jodida y decir sencillamente: “Eh, voy a… esto, a encargarme de
resolver esta jodida situación”.
Sasuke consideró lo que había dicho.
—Estoy seguro que quise decir algo mucho más
profundo e inspirador.
—Haremos como si lo hubieras dicho.
—De acuerdo.
Se besaron.
No pasó mucho rato antes de que sus besos pasaran
al nivel de “darse el lote apasionadamente”. Se abrazaron el uno al otro
estrechamente, insaciables en sus besos. Sakura lo rodeó con las piernas y
mientras se daban un banquete con los labios del otro (no literalmente) rodaron
por la cama, sacudiendo los resortes del colchón y llenando el aire con el
sonido de sus jadeos y gemidos.
Su pene estaba duro contra la pierna de Sakura.
Ella quería saborearlo.
—¿Sería poco romántico de mi parte sugerir que
deseo chuparte la polla? —le preguntó.
—En absoluto.
—Porque, ya sabes, estaba pensando que me podría
gustar chupar tu polla.
—Por supuesto.
Sakura dejó un rastro de besos húmedos al
descender por su pecho, usando la lengua cuando era oportuno, y luego le pasó
los dedos por el vello púbico.
—¿Para qué sirve el vello del pubis, de todos
modos? —le preguntó.
—No estoy seguro. Quizás se supone que sea como
un cojín para cuando tienes sexo.
—Eso parece algo absurdo.
—Solamente estoy especulando. No es una cuestión
que surja a menudo. Ino parece estar haciéndolo bastante bien totalmente
depilada, así que ¿quién sabe para qué sirve?
—¿Te di permiso para mirar el coño de Ino?
—Pensé que estaba implícito.
—No, no lo estaba.
—Supongo que tendrás que castigarme —dijo Sasuke,
desperezándose—. De seguro que odiaría recibir ahora mismo una mamada. Hombre,
no puedo imaginar un castigo más cruel.
—Especialmente si muerdo.
—Por favor, ni siquiera bromees con eso.
—Lo siento. —Le besó la punta del pene y lo
acarició con el mayor de los cuidados con la mano derecha. Era tan suave—. Sabes, le dije a Ino que tenías la mejor
polla de todos.
—¿En serio?
—Apuéstate algo.
—¿Estuvo de acuerdo?
Sakura vaciló.
—No me acuerdo. —Lo tomó en la boca para eludir
futuras preguntas por el estilo.
Pasó la lengua sobre el pene mientras deslizaba
los labios bajando por su longitud. Era demasiado grande para tomarlo entero en
la boca, pero bajó todo lo que fue capaz y luego se retiró deslizándose hacia
arriba, adorando su sabor.
—Mmmmmmmmm… —dijo ella.
Le dio varias caricias largas y lentas, sintiendo
su pene aún más caliente dentro de la boca. Estaba tan duro. Y era tan grande.
Lo besó desde la punta a la base por la parte
inferior y le lamió las pelotas, pasando la lengua alrededor de ellas, tomando
una y luego la otra suavemente en la boca. Las acunó en la mano y las lamió
mientras Sasuke la animaba por medio de una serie de gemidos en voz alta.
Sakura consideró lamerlo incluso más abajo, pero
no. No tenía el mismo coraje que Lee.
Volvió a lamer la polla hasta arriba y luego la
tomó de nuevo en la boca, chupando sólo la punta. Acariciaba el pene húmedo con
la mano mientras lo chupaba.
—No puedes imaginarte lo bien que se siente eso
—declaró Sasuke.
Sakura sonrió mientras succionaba y siguió con lo
suyo.
Luego, manteniendo la polla en su boca y
poniéndose en cuatro patas, giró en un semicírculo hasta montarse a horcajadas
sobre el rostro de él. Se movió hacia abajo, encantada cuando la lengua
extendida de Sasuke tocó los sensibles labios de su vagina.
Sí, chupar una polla era mucho más divertido
cuando había una lengua sobre tu coño.
Mientras él la lamía, también la frotaba con el
dedo, sacando el mayor partido posible del limitado espacio entre su cara y la entrepierna
de ella. Sabía exactamente dónde tocarla, más que redoblando su humedad y
calor.
Chupó la polla tan profundamente como pudo sin
que le dieran arcadas.
Mientras la lengua de Sasuke entraba y salía
rápidamente de su coño, un dedo estimulaba su clítoris.
Deseaba probar más de él.
Sakura se dio prisa, subiendo y bajando la cabeza
mientras lo acariciaba con la boca, tratando de hacerle saber sin decírselo que
su liberación estaba bien y era deseada.
La lengua de Sasuke se movía más y más rápido,
tan rápido, y justo en el blanco que pensó que alcanzaría su orgasmo antes que
él.
Frotó sus pechos contra las piernas de él,
estimulando sus pezones, estimulando todo su cuerpo.
Chupó y chupó, jadeando por respirar cuando se
dio cuenta de que la acababa de llevar sobre el límite…
Sakura se corrió con fuerza, con la polla de Sasuke
en la boca y moviendo su lengua tan furiosamente que si existiera algo llamado
“tornado lingual”, se encontraba en sumo
peligro de convertirse literalmente en uno.
Tenía que alejarse de su polla. Necesitaba
gritar.
—¡Oh, DIOS! —gimió, mientras se le debilitaban
las rodillas, se le entumecían los pies y meteoritos de placer repercutían a
través de su núcleo. Sakura nunca en su vida se había corrido tantas veces en
la misma noche y cada una amenazaba con catapultarla fuera de este mundo hacia
otra dimensión donde la única cosa que existía era un descontrolado deleite.
O algo parecido.
De cualquier manera, en verdad se sentía
jodidamente fenomenal.
Cuando por fin se calmó, reanudó la tarea de
hacer que el apuesto pimpollito follador se corriera en su boca. Volvió a
succionar con fuerza un par de minutos más, mientras él seguía lamiéndole el
coño empapado, hasta que al final anunció que estaba próximo al punto de no
retorno.
Ella chupó más fuerte.
—Lo juro, voy a correrme —le advirtió.
Ella extendió la mano hacia atrás y le hizo una
señal de “¡Venga!” con los dedos.
Ella chupó.
Y chupó.
Y…
Él explotó en su boca, eyaculando tan fuerte que
el chorro le dio al paladar como si hubiera sido disparado por una manguera. Y
no fue un chorrito. De hecho, se estaba corriendo tan fuerte y tanto que no
pensaba que pudiera tragar lo suficientemente rápido.
—Ah, joder —dijo ella, o lo habría dicho, si no
hubiera tenido la boca llena. Le corrían gotas por las comisuras de la boca,
goteando sobre las piernas de él en el despliegue más indecoroso. Rápidamente
se limpió la boca en las sábanas tragando todo lo que pudo.
Se relamió los labios.
—¡Alguien necesitaba salir a jugar!
Sasuke extendió los brazos.
—Ven aquí.
Se tendió encima de él y lo besó profundamente.
No parecía que le importara besarla después de correrse en su boca, ni a ella
le importaba besarlo después de que él la lamiera, lo cual estaba muy bien.
Sentirse de otro modo habría sido de mal gusto. Se besaron durante varios
minutos, hasta que Sakura se dio cuenta de que su erección, la cual nunca había
declinado del todo, estaba de regreso en toda su gloria.
Rodó a su lado y se puso boca arriba. Él rodó
sobre ella y la besó una vez más.
Podía sentir su pene contra la entrada de su
vagina, apenas tocándola. Estaba tan caliente, tan húmeda, que un rápido empuje
de caderas sería lo único necesario para una penetración completa.
Así que lo hizo.
Cuando su polla entró en ella, llenándola por
completo, se quedó boquiabierta. Si no hubiera estado tan húmeda incluso le
habría dolido. Sasuke parecía casi sorprendido de que ella hubiera llevado a
cabo el primer empuje y luego comenzó una serie de firmes y lentos movimientos
dentro de ella.
Esto era el éxtasis total.
Sí, el masaje a ocho manos había sido increíble y
las dos bocas en sus pezones habían constituido un momento para la posteridad,
pero tener a Sasuke dentro de ella era demasiado incluso para describirlo. Se
sentía tan bien que pensó que se echaría a llorar.
Envolvió las piernas alrededor de él.
Se besaron intensamente mientras hacían el amor.
Los empujes de Sasuke empezaron a acelerarse y Sakura
pensó que iba a morirse por lo insoportable del placer. La cama crujía con cada
envite, sin llegar a ahogar los sonidos húmedos de sus cuerpos unidos.
Sí, el test de habilidades de tía Tsunade había
dado en el clavo.
Sakura desterró ese pensamiento fuera de su
mente. No estaba teniendo sexo con Sasuke, el semental del harén. Este era Sasuke,
su amante.
Sasuke, su amante, que justo daba la casualidad
de que era capaz de follar como un profesional.
No había reloj en la habitación, pero Sakura
calculó que habían estado haciéndolo al menos diez minutos antes de que Sasuke
se retirara de ella. Rodó a un lado, sobre su espalda. Sakura captó la
indirecta y se sentó a horcajadas sobre él, introduciéndose la polla en el coño
y luego montándolo con todas sus ganas.
Los resortes del colchón rechinaban.
Ni los escandalosos vecinos de Sakura podrían
superarlos en este momento. De hecho, casi esperaba que Ino y sus siete chicos
golpearan la puerta para pedirles por favor que bajaran el volumen.
Lo montó como si esta fuera la última vez que
follaba en la vida. Sus pechos rebotaban, el pelo le caía sobre el rostro y
gritó como si intentara despertar a los muertos… o incluso al mayordomo.
Aunque obviamente se encontraba disfrutando de
cada segundo, Sasuke parecía sorprendido y tal vez un poco turbado por el
atrevimiento que demostraba. Bien, que la temiera. Ella no tenía un cuerpo
perfecto, no, ni siquiera uno casi perfecto, pero joder, iba a follarse a Sasuke
como no lo habían follado nunca.
Arremetió contra él, moviéndose sin dejar escapar
su polla, esperando a que le rogara clemencia.
—Ah, mierda —dijo Sasuke—. ¡Estoy cerca, otra
vez!
Sakura reaccionó ante el boletín informativo
acelerando el ritmo aún más.
Le dio un calambre en la pierna.
—Oh, Dios, sólo unos segundos más… casi llego…
Sakura sabía que este sería un momento
colosalmente inoportuno para desmontarse, así que continuó su galopada salvaje,
mientras el dolor en su pierna se intensificaba a cada momento que pasaba.
—¡No puedo retrasarlo más! —gritó Sasuke.
¡Mi pierna! ¡Se me va a descoyuntar!
Él se corrió, eyaculando dentro de ella con una
fuerza increíble. Se tomó unos segundos para disfrutar de esta sensación, y
luego se levantó de encima de él, salió de la cama y brincó a la pata coja,
maldiciendo, por toda la habitación.
—¿Estás bien? —preguntó él.
—¡Mierda! —contestó Sakura.
—¿Debería haberme retirado? No se me presentaba
precisamente como una opción.
—¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! —Sakura se inclinó
para masajearse la pierna.
Sasuke se sentó.
—Nunca antes provoqué una reacción así.
—Se me acalambró la pierna — dijo Sakura entre
dientes apretados.
—Ah, eso es mucho mejor que lo que me estaba
imaginando. —Salió de la cama y le ayudó a masajearse los músculos. Al cabo de
muy poco remitió el dolor.
—Lo siento —dijo Sakura—. Fue uno bastante
fuerte.
—Supongo que debería haberte preguntado mucho
antes sobre el control de natalidad.
—No, eso lo tengo cubierto. De hecho, si calculas
el promedio del coste de dos años de píldoras anticonceptivas que no tuvieron
nada que controlar, esta follada me ha salido muy cara.
—Entonces, mejor intentamos sacar partido de ese
dinero. En un ratito.
En un ratito más, Sakura se encontró inclinada
sobre el borde de la cama, mientras Sasuke se empujaba dentro de ella desde
atrás. Se corrió dos veces antes de que se subieran al lecho y lo hicieran de lado.
La llevó a un tercer orgasmo al extender la mano a su alrededor para estimular
su clítoris con el pulgar.
Un ratito después de eso, él se cernió sobre
ella, follándole la boca, mientras Sakura mantenía sus manos en la cintura de Sasuke
para asegurarse de que no se la metía demasiado hondo. Cuando él estuvo cerca
de la liberación, le hizo retroceder y frotó el pene entre sus pechos hasta
correrse.
Se tomaron un breve descanso.
Después del descanso, decidieron que les gustó
hacerlo al estilo perrito con Sakura inclinada sobre la cama, así que lo
intentaron de nuevo. Les fue bien.
Se quedaron dormidos uno en brazos del otro.
Continuará...
CAPÍTULO 11 < -- . -- > CAPÍTULO 13
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