Esta historia es una adaptación de la original escrita por Jasinda Wilder la cual lleva por nombre "Stripped". Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, yo solo los tomo prestados para adaptarlos a la historia. Además la histora contiene contenido sexual explícito.
Vulnerable
.
Capítulo Dos
El
último año escolar pasa sin incidentes. Los dolores de cabeza de mamá han
desaparecido o los oculta. He bailado en varios recitales, con mamá y papá
asistiendo. Papá todavía no termina de aprobarlo, y sin duda mira los solos
abiertamente sensuales de las otras chicas. Sin embargo, sabe que soy talentosa
y esto le agrada. Bailo durante el verano, y conozco a Ino y a Tenten y a
algunas de las otras chicas del estudio. Papá me deja salir con ellas mientras
me reporte con regularidad. En su mayor parte, no hacemos nada más que pasar el
rato en el centro comercial y ver televisión femenina en la casa de Ino. Los
chicos vienen unas cuantas veces, pero ninguna de nosotras le dice nada a los
adultos. Ino es alta, y muy delgada no alcanza a pesar 55 kilos. Tiene el pelo rubio
y ojos azules y es una fiera, enérgica y ardiente y abierta. Casi tiene que
correr a su casa ya que sus padres trabajan todo el tiempo. Por lo que sabe
papá, somos solo Ino, Tenten y yo viendo las cursis películas de los 80 como Flash dance y Footloose y Las Chicas solo
quieren divertirse.
Él
no sabe nada de las fiestas que, de vez en cuando, Ino hace los fines de
semana, mientras que sus padres están en Atlanta o en otro lugar por negocios.
En comparación con las historias que escucho en el Central High School, estas
fiestas suelen ser bastantes tranquilas, en su mayoría las mismas veinte
personas, algunas chicas del estudio de la señora Senju, algunos chicos del
equipo de fútbol y algunas chicas del programa de baile del Central. Los demás
toman cerveza y hacen shots de Whisky que alguien trae, pero yo no. Papá olería
alcohol en mí antes de que llegara a casa. Probé cerveza una vez, pero era
desagradable. Tomé un sorbo de whisky y casi me ahogo. Me atengo a la Coca cola
y divertirme viendo a los otros actuar como idiotas.
Es
una de estas fiestas, al final del verano, me encuentro sentada en la terraza
detrás de la casa de Ino, viendo como seis o siete chicos borrachos juegan un
ruidoso partido de fútbol callejero, las chicas animando
emborrachándose. Una de las chicas de baile del Central se sacó su camiseta, el
sostén es rosa brillante en la oscuridad de la noche. Estoy avergonzada por
ella ¿Cómo podría estar bien así, medio desnuda, sabiendo que cada individuo en
la fiesta la miraba? Quiero cubrirla. Varios chicos dieron con ella, tratando
de conseguir que fuera adentro con ellos, pero parece defenderse sin esfuerzo
retirándose sin herir sus sentimientos. Ella está claramente borracha, bailando
con la música que suena en los altavoces portátiles del iPod de Ino. Tiene sus
manos en su pelo, amontonándolo hacia arriba en la parte superior de su cabeza.
Retorciendo sus caderas al ritmo de la música, girando en su lugar poco a poco,
girando sus caderas, su piel bronceada intermitente bajo la luz de la luna y la
luz amarilla pálida de la casa. Todo el mundo está mirando. Todo el mundo. Ella
es una bailarina, sabe lo que está haciendo. Sabe que tiene su atención.
Desliza sus manos sobre su vientre, sobre sus caderas, empujando la cintura de
sus pantalones vaqueros ajustados. Su baile ha adquirido vida propia, girando,
arroja el pelo alrededor empujando y moviendo sus caderas. Cada movimiento es
provocativo. Los chicos están congelados y miro como un chico afectado se
acaricia a sí mismo. A pesar de que estoy en la oscuridad de la cubierta, me
sonrojo.
Una
voz baja y ronca viene de la izquierda:
—¿Puedes
bailar así?
Salto,
sorprendida. Me asomo en las sombras y veo a un chico que frecuenta las fiestas
de Ino, un jugador de fútbol llamado Sasori.
—No
—digo, sacudiendo mi cabeza—. Definitivamente no.
Se
ríe, apoyándose en la barandilla de la cubierta.
—Claro
que puedes. —Sus dedos acarician mi hombro y me estremezco—. Deberías tratar.
Serías caliente. Ella está bien de aspecto, ¿Pero tú? Estás bien como el
infierno, chica.
Me
sonrojo tanto que mi cara está caliente. Me río nerviosa.
—Estás
loco.
—No,
no lo estoy. Solo sé lo que me gusta. —Su tono indica que se está refiriendo a
mí.
Todavía
no puedo verlo. Está en las sombras, en la hierba más allá de la cubierta. Lo
he visto antes. Es alto, de cabello rojo, el tipo de persona por la
cual la mayoría de las chicas babean. Lleva una camiseta del mismo color de su
cabello que muestra sus brazos fornidos y un par de shorts a la cadera. Es
guapo, eso es seguro. Mi estómago hace flip-flops. Le gusto. Se inclina hacia
delante para verme mejor, sus ojos castaños claros, casi grises, y amplios en
la oscuridad.
Abruptamente,
planta sus manos en la barandilla de la cubierta y me atrapa por lo que está
justo frente a mí. Doy un grito silencioso por la sorpresa y me alejo de él. Se
pavonea hacia mí. Es tan alto y tengo miedo de lo que veo en sus ojos. Deseo.
Hambre.
No
sé cómo lidiar con ello, con él. Este es un nuevo territorio. Sé que soy bonita
por lo que los chicos siempre están interesados. Soy alta para una chica, mido
1.75mts. Tengo el cabello color rosa y es largo, fino y recto. Mis ojos son verdes,
el color del jade, o eso dice Ino. Tengo el cuerpo de una bailarina: gruesos y
poderosos muslos, caderas más anchas de lo que quisiera, una cintura muy
delgada, y un busto generoso. Por “generoso” quiero decir, que tengo tetas
enormes, incluso para mi estatura y figura, lo que es una especie de desafío
cuando estoy bailando. Por lo general llevo sujetadores deportivos sólo porque
rebotan demasiado sin ellos, incluso cuando no estoy bailando.
Es
allí donde los ojos de Sasori están pegados en estos momentos. Estoy usando una
suelta camiseta azul y una falda hasta los pies. Completamente conservadora.
Sin mostrar piel, pero si mis brazos y un borde delgado por arriba de mi
camisa. Aún así, Sasori no puede apartar los ojos de mí pecho. De repente,
estoy irritada por eso. Pero luego se acerca otro paso, y está tan cerca que
puedo oler la cerveza en su aliento y ver la lujuria en sus ojos.
—Vamos,
Sakura, muéstrame como bailas. —Pone sus manos en mis caderas, baja y las
mueve.
Estoy
congelada, porque nunca nadie me ha tocado así. ¿Debo reaccionar? A una parte
de mí le gusta, pero ésta parte es pecaminosa. A la pecadora lujuriosa en mí le
gusta.
Con
una inhalación brusca, me aparto de su agarre. —No lo creo, Sasori.
Se
ríe, como si estuviera jugando un juego. Siguiéndome por lo que su cuerpo esta
apretado contra el mío, sin dejar un centímetro entre nosotros, antes de saber
lo que está pasando, su boca está en la mía, el aliento a cerveza agria y su
olor corporal leve. Es una fracción de segundo de contacto, pero
estoy indignada. Lo empujo lejos y tropieza y luego le doy una bofetada, con
fuerza. No me molesto en hablar, pero entro en la casa como una tormenta,
cerrando la puerta corrediza de cristal del patio trasero detrás de mí.
A
través de la ventana abierta, oigo la voz de Ino gritando desde el patio. —Ella
no es así, Sasori. No puedes sacar esa mierda con Sakura Haruno ¿No sabes quién
es su padre?
—¿Quién?
¿Debería saberlo? —Escucho responder.
—Kizashi
Haruno. Pastor de la Iglesia Bautista Haruno.
—¿Esa
no es la gran Iglesia de setenta y cinco años?
—Sí.
Ese es su padre. Ella es la hija de un pastor, Sas. No es el tipo de chica que
va a hacerlo contigo en una fiesta. Así que olvídate de ello. Olvídate de ella.
—Es
una mierda—murmura Sasori—. Ella es caliente como el infierno.
—Bueno,
ella está fuera del límite. Ve por Tayuya.
Sasori
se ríe. —Sí, claro. Cada chico en Macon menor de veinticinco años ha estado con
Tayuya. No quiero ese tren.
Ino
se ríe con él. —Lo que significa que ella es una apuesta segura ¿no?
—Apuesta
segura para el herpes, quieres decir. —Oigo un cambio en la voz de Sasori—. ¿Y
tú Ino? ¿Qué tipo de chica eres?
Ino
no respondió de inmediato. No puedo creer que ella caiga en una táctica así,
pero su voz es baja y entrecortada. —Dame otro trago y seguramente podrías
averiguarlo.
Me
retiro a la casa porque no quiero escuchar más. Me salto la próxima fiesta de Ino,
y creo que ella lo consigue. El cambio pasa por mi cabeza durante el resto del
verano, sin embargo. Soy la chica que está fuera de los límites. Soy la hija
del pastor. No estoy fuera de los límites porque respetan mis creencias sobre
el matrimonio, o por quien soy, sino por mi papá. Ino era justo esa clase de
chica que yo no, pero eso no quiere decir que me importaran totalmente los actos
de Sasori. Al menos, hasta que él agredió mi boca. Me gustaba sentirme deseada.
He tomado muchas AP, clases de nivel universitario, en mis primeros tres
años de la escuela secundaria, por lo que mi horario de último año tiene
algunos grandes bloques abiertos donde puedo tomar cursos electivos. Estoy
tratando de elegir algunas clases que me interesan, pero no hay nada. Ya he
tomado fotografía, teatro, periodismo y danza electiva. No quiero repetir
ninguna de ellas, excepto, tal vez la clase de teatro. Era divertido subirse al
escenario, fingiendo, y actuando. Y era aún más divertido ver a los demás.
Incluso nos dieron a cada uno directamente nuestra propia escena, y eso era en
lo que yo brillaba.
Me
acomodo en una introducción en la clase de cine, impartida por el Sr. Sarutobi,
que había trabajado en Hollywood como camarógrafo la mayor parte de su vida
antes de retirarse a Macon con su esposa. Es un hombre de baja estatura, piel
morena, un poco de cabello gris y arrugas.
El
semestre vuela. La mayoría de mis clases son aburridas, difíciles, pero
aburridas. Todas excepto Cine. Vemos películas, las diseccionamos, hablamos de
cinematografía, los ángulos de cámara, la razón por la docena de tomas de cada
escena. Algo sobre el proceso me engancha. Al oír al Sr. Sarutobi hablar del
detrás de cámara para las películas como Dirty
Dancing y Ghost, ser parte de hacer algo tan duradero, tan icónico....me
encanta cada historia que cuenta. Bebo de las películas. Me encanta ver las
cosas diferentes que una película puede hacerte sentir, sólo por la música de
fondo o el ángulo de un primer plano, o como un shot barre de un lado a otro.
Es la manipulación de la luz y el sonido y la emoción. Cada película es un pedazo
de magia. Es como la danza para mí. Cuando bailo, me pierdo. Puedo ser
cualquier persona, hacer cualquier cosa. Puedo decir lo que pienso, lo que
siento. Con las películas, puedo perderme en otro mundo, en la vida de otras
personas con problemas diferentes a los míos.
Al
final del último día del semestre, el Sr. Sarutobi me lleva a un lado. —Sakura,
sólo quería decir que fue un placer fue tenerte en clase este semestre. De vez
en cuando, esta clase enciende algo en un estudiante, y esos son los momentos
que disfruto. Enseño cine porque es lo que sé y lo que me gusta, pero cuando
soy capaz de mostrar a un estudiante la magia del cine, esa es
la mejor parte. —Saca un folleto de su maletín —. Enseño en The Film Connection.
Es un Instituto de cine con una sucursal aquí en Macon. Es un programa
increíble que realmente te enseña los pormenores de la industria. Vas a través
del proceso de producción de tu propia película, e incluso se conecta con
ejecutivos de Hollywood. Creo que podrías ser una buena candidata para el
programa. Es algo en que pensar. Incluso podrías conseguir una beca. Podría
hacer una recomendación para ti.
Siento
como una flor de esperanza dentro de mí. —¿Se trata de un instituto de cine
real?
—Totalmente.
Es una buena manera de conseguir experiencia y hacer algunos contactos en la
industria.
—¿Aprendería
realmente cómo hacer una película? Como, ¿de verdad? —Lo quería tanto que podía
probarlo, hasta que recuerdo a Papá—. Mi Padre no me dejaría. —Me oigo decirle
al Señor Sarutobi.
—¿Por
qué no?
Me
encojo de hombros, no quería tener que explicar. —Es... muy estricto. No
aprueba a Hollywood.
—¿Pero
es lo que quieres? Quiero decir, ¿qué pasa si consigues una beca? Es
completamente posible. Conozco a personas. Realmente mostraste una pasión por
el cine este semestre, Sakura. Creo que podrías realmente hacer una carrera.
Niego
con la cabeza. —Voy a pensar sobre ello. Me gustaría, realmente quiero. Pero...
Simplemente conozco a Papá.
El
Señor Sarutobi limpia su rostro con su mano, sus ojos marrones mirándome de
lado y luego se aleja. —Tu relación con tu padre es tu asunto. Solo piensa en
ello, ¿bien? Odiaría ver que tu talento se vaya a desperdiciar.
Pienso
en ello... oh, pienso en ello. Estoy sentada en el bar en la cocina, haciendo
girar un lápiz entre mis dedos. Trabajando en una idea para una película,
escribiendo el guion y pensando sobre el guion, trato de hablar con mamá acerca
de él, pero no cree que sea una buena idea.
—Ya
sabes cómo es Papá, Sakura. Hollywood es inmoral y toda la industria del cine
está llena de tiburones. Te expondrías a tantas cosas sucias. Es
una exaltación de todo lo que es pecaminoso en nuestra sociedad.
Ella
se apropia directamente del léxico de Papá.
—No
creo que realmente hayas pensado en lo que te estarías metiendo, cariño.
Continúa bailando. Encuentra un hombre bueno y piadoso.
—¿Te
refieres a un pastor, así puedo ser como tú?
—¿Hay
algo de malo con eso? —pregunta Mamá, su voz aguda.
—No,
pero no es lo que quiero. Amo las películas. Amo bailar, pero lo amo para mí.
No quiero bailar profesionalmente, porque ya no sería divertido. Quiero una
carrera en el cine. —No quiero ser la
esposa de un pastor. Pienso, pero no lo digo.
—No
creo que eso sea una posibilidad, cariño. —Empuja su cabello rubio lejos de su
rostro. Con dos dedos pellizca el puente de su nariz, y respira lentamente—.
Solo piensa sobre ello de nuevo, Sakura, cariño. ¿Vale la pena distanciarte más
de tu Padre? Estaría muy decepcionado.
Tropieza,
luego, como si estuviera mareada o desorientada. Me lanzo fuera del taburete y
la atrapo contra mí. —¿Mamá? ¿Estás bien?
—Estoy
bien, cariño. Solo me mareé por un momento. No he tenido mucho apetito
últimamente, por lo que sólo podría ser por hambre.
Eso
no tenía ningún sentido para mí. —Mamá, en serio. ¿Volvieron tus dolores de
cabeza?
—Nunca
se fueron en realidad. Francamente. —Se apoya contra el mostrador de la isla de
la cocina—. Estaré bien. Voy a tomar una aspirina, y estaré bien.
Lo
dejo ir, pero la preocupación está de vuelta. A la semana siguiente, me acerco
a Papá en su estudio. Es martes, lo que significa que acaba de comenzar su
sermón para la semana, que es el mejor momento para hablar con él. Después el
miércoles se pone de mal humor si es interrumpido. Me dejo caer
en la silla de cuero en el lado opuesto de su enorme escritorio de roble.
—Hola,
Papá ¿Cómo está saliendo el sermón?
Se
sienta hacia atrás, quitándose las gafas. Cepilla con su mano a través de su
fino cabello rosado-grisáceo.
—Hola,
ahí, Sakura. Está yendo bastante bien. Es un discurso sobre la realidad de
practicar la Gracia en un mundo descortés. —Me observa—. Tengo esa sensación de
que viene el ''Papa-puedo''.
Sonrío
lo más encantadora posible. —Quizás.
Me
sonríe y toma un sorbo del vaso de té dulce. El hielo tintinea, una gota de
sudor corre por el lado del cristal y él se sienta. —¿Bueno? Suéltalo.
—Pues,
tomé una clase de cine este último semestre. Realmente, me gustó mucho, Papá.
Fue muy divertido. Hemos aprendido mucho sobre las películas. El profesor solía
ser un camarógrafo, y trabajó en Ghost, ya sabes, ¿la película con Patrick
Swayze y Demi Moore?
—¿Te
refieres una sobre el hombre que persigue a su esposa? Los fantasmas son
secuaces del diablo, Sakura. Herramientas del Mal.
—Es
romántica, Papa. Él la amaba. No
quería dejarla sola.
—No
podía aceptar el plan de Dios para su vida.
Suspiro.
—Bueno, independientemente, me gustó la película, y me encantó la clase. El
Señor Sarutobi pensó que podría ser una buena candidata para The Film
Connection.
Le
muestro el folleto y lo hojea lentamente, leyendo las explicaciones y los
testimonios.
—Me
encantaría, encantaría, encantaría
hacer esto. Sería una oportunidad de aprender realmente la industria. El Señor Sarutobi
piensa que incluso me podría ayudar a obtener una beca por lo que no tendría
que pagar mucho, en todo caso, para ello.
Papá
desliza sus gafas de vuelta y lee el folleto de adelante hacia atrás, luego
presta atención a su computadora y escribe la dirección de la página web. Me
siento en silencio, esperando contra toda esperanza. Después de
mucho tiempo, silenciosos minutos, se quita las gafas de nuevo y se inclina
hacia atrás.
—¿Hablas
en serio acerca de esto?
Asiento
con la cabeza enérgicamente. Había pensado largo y tendido sobre las mejores
tácticas para esta presentación. Tenía que hacerle creer que era sobre la
iglesia. Tenía que enseñarle cómo podría ser diferente de Hollywood.
—Por
supuesto. Es lo que quiero hacer con mi vida. No quiero ser actriz ni nada de
eso. Quiero contar historias. Hay muchas maneras de contar una buena historia,
a mover a la gente, y el cine es una de esas formas. Podría ser mi ministerio.
Al igual que Kirk Cameron y Prueba de
fuego.
Respira
profundamente.
—Esperaba
más de ti, Sakura. —Su voz es repentinamente dura, como un látigo afilado, y me
encojo—. Realmente lo esperaba. ¿Escuela de cine? Eso es peor que cualquier
baile libidinoso. Estarías trabajando con la escoria de la tierra. Personas que
piensan que está bien glorificar el asesinato y la deshonestidad y la
perversión sexual.
—Pero
Papa, no tiene por qué ser así...
—Sería,
sin embargo. Ellos se aprovecharan de ti. ¿Una inocente y hermosa chica como tú
en Hollywood? Te comerán viva.
—Pero
eso es lo que hay de bueno en este programa. Es aquí en Macon. No tendría que
trasladarme a Los Ángeles para hacerlo.
Él
no responde durante un largo momento. Cuando lo hace, sus ojos son duros como
el acero.
—Esta
conversación ha terminado. No vas a ser parte de esa industria. —Gira su silla
lejos de mí, hacia la pantalla de la computadora, un claro despido.
Retengo
una respiración. —No lo entiendes.
—Lo
hago. Demasiado Bien. —No me está mirando, ahora. Despidiéndome—. Tú eres la
que no entiende lo que es. Lo que las personas quieren, lo que van a hacer.
Ellos te pervertirán. Es mi trabajo como tu Padre protegerte, te protegeré de
eso.
—¡Pero
eso es todo lo que haces! ¡Protegerme! ¡Tú no me entiendes! Para nada. Nunca.
Esto es lo que quiero. Solo porque seas un pastor no significa que no pueda vivir
mi propia vida y me guste tener cosas. No todo es pecado, y es así como te
comportas, como si cada cosa que no esté en el estudio de la biblia o los
grupos de oración es pecaminosa.
Me
pongo de pie. Llorando y gritando.
—Dios,
eres tan... ¡tan malditamente estrecho de mente para todo!
Enrojecido
con ira, Papá se pone de pie y golpea sobre una taza de lápices.
—No
te atrevas a tomar el nombre del Señor en vano de esa manera, Sakura Haruno.
—Me señala con el dedo, y ahora está fuera por completo el modo predicador—.
Soy tu padre, y Dios me ha dado la responsabilidad de cuidar de ti. Soy
responsable de tu alma.
—¡NO!
¡No lo eres! Tendré dieciocho pronto. Puedo tomar mis propias decisiones.
Estoy
dividida entre el miedo y el orgullo. Nunca, nunca le había respondido de
vuelta a Papá. Este momento en el tiempo lo cambiaba todo, de alguna manera.
—Durante
el tiempo que vivas en mi casa, seguirás mis reglas y harás lo que diga. Y digo
que no harás ese programa. —Se sienta y endereza la taza de lápices—. Por tu actitud
rebelde y mal hablar, todos tus privilegios de baile son revocados.
Me
hundo en la silla.
—No,
Papá. Lo siento. No... Estoy en una presentación el lunes. Si no bailo, van a
tener que rehacer toda la pieza.
—Entonces
tendrán que rehacerla. —No me mira de nuevo después de eso.
Me
marcho de su estudio con lágrimas, retirándome a mi habitación. Al final mamá
viene y se sienta en la cama. Ruedo hacia ella, y me siento inmediatamente. Se
ve pálida y delgada, su rostro esquelético.
—¿Mamá?
¿Estás bien?
Se
encoge de hombros.
—Estoy
bien, cariño. —Palmea mi mano—. Te dije que no lo presionaras, encanto. Hablaré
con tu padre y veré si puedo convencerlo para que puedas estar en la
presentación del lunes. Pero... realmente deberías dejar ir esa tonta cosa del
cine. Lo sé... sé que puedes no querer ser la esposa de un pastor, y entiendo
eso. ¿Pero el cine? No es para ti.
No
contesto. Sé que ellos no lo entenderían, ni siquiera mi mamá. Cuando está
claro que he terminado de hablar con ella sobre eso, se pone de pie, palmeando
mi mano de nuevo.
—Hablaré
con él. Solo... piensa sobre tus opciones, ¿de acuerdo? Piensa en el plan de
Dios para tu vida. ¿Esta repentina obsesión por películas pecaminosas lo
honraría?
Sólo
suspiro, dándome cuenta de la inutilidad de discutir con ella sobre la
diferencia entre las ideas del plan de Dios para mi vida y mi plan para mi
vida. Se va, y estoy sola otra vez. Me acuesto en mi cama y miro fijamente el
techo, honestamente tratando de pensar a través de esto. Podía entender su
reacción si dijera que quería mudarme a Los Ángeles y ser actriz, o a Nashville
para ser músico. Pero estoy proponiendo quedarme cerca de casa y en su círculo
de influencia después de la secundaria. De todo lo que Papá se preocupa es de
su propia idea de lo que es correcto e incorrecto. Todo está en negro y blanco
para él, y la mayoría de las cosas son negras. Hay más pecado y mal en las
cosas que bien.
Me
encuentro a mí misma preguntándome como él sabe lo que Dios desaprueba de todas
las cosas que Papá asegura están mal. Sé que tendría versículos de la Biblia
para apoyar todo lo que él cree. Yo solo... no puedo dejar de preguntarme si
está manipulando las Sagradas Escrituras para adecuar lo que no le gusta o no
está dispuesto a entender. Y honestamente, nunca ha dejado Georgia. Se crió
aquí en Macon, obtuvo su título en teología en Trinity Baptist Seminary en
Jackson, una hora al norte. No puede saberlo todo.
Cuando
más pienso sobre eso, más enojada me pongo.
Comienzo
a imaginar todos los inteligentes e ingeniosos y reflexivos argumentos que
podría haber usado con Papá. Nunca voy a decirle ninguno de
ellos, pero así soy. Masticaré sobre los argumentos varios días, pensaré en lo
que podría haber dicho, lo que debería haber dicho, lo que podría haber hecho
para aparecer de manera diferente.
Me
sorprendo cuando mi puerta se abre y Papá está de pie en ella. Esperaba que
fuera Mamá, pero en su lugar está el de pie allí mirándome asustado.
—¿Papá?
¿Qué sucede?
—Tu
madre... ella... se desmayó. Una ambulancia está en camino. Son esos dolores de
cabeza que ha estado teniendo. Ella solo cayó, Sakura. Golpeó el borde de la
estufa y se rompió la muñeca. Ora por ella, Sakura. Ora para que el Señor la
proteja.
Tiemblo, lágrimas no
derramadas cierran mi garganta. Esto es malo. Muy malo.
Continuará...
CAPÍTULO 1 < -- . -- > CAPÍTULO 3
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