Esta historia es una adaptación de la original escrita por Jennifer Shirk la cual lleva por nombre "A Little Bit Cupid". Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, yo solo los tomo prestados para adaptarlos a la historia.
El amor sobrepasa las intenciones de Cupido
.
Capítulo Cinco
Esa misma tarde, Sakura casi
tenía su estudio funcionando en perfecto estado. Lo único que le quedaba por
hacer era colgar un último ramal de muérdago. Lo había comprado antes de
Navidad, pero nunca antes había tenido la oportunidad de utilizarlo… hasta
ahora. Sí, era quizá un poco tarde en la temporada, pero tiempos desesperados requieren
medidas desesperadas. Ahora todo lo que tenía que hacer era esperar que pudiera
encontrar la oportunidad adecuada para que ella y Naruto se detuvieran debajo
de esta. Diez ramitas estratégicamente colocadas alrededor de la habitación
debían hacer el trabajo.
Subió por la escalera de
madera y examinó el techo con un ojo crítico.
Según Choji, a fin de
acelerar las cosas en el departamento del amor, ella y Naruto tenían que
besarse antes del final del día de San Valentín. También mencionó que tenía que
ser un beso que les retorciera los dedos del pie.
Un poco exigente, pero
estaba segura que las cosas sucederían naturalmente.
Ella y Naruto se besarían,
una cosa llevaría a la otra y… ¡voilá! Ambos descubrirían cuán perfecto eran el
uno para el otro, se preservaría el amor en la tierra, sería aclamada como un
héroe por todos los Dioses romanos y diosas, y Choji con mucho gusto le daría
una ronda de cigarrillos a todos los implicados.
Todo lo que tenía que hacer
era asegurarse de que Sasuke Uchiha no se interpusiera en su camino.
Era perturbadora la forma en
que la había estudiado. Tenía que permanecer lejos de él. No sabía por qué
estaba tan decidido a acompañarla a su estudio de todos modos —tenía que saber
que estaba interesada en Naruto.
¿O debería sólo estar interesada en Naruto?
El problema era que desde
que había regresado a su departamento, no podía dejar de pensar en Sasuke. Peor
aún, cada vez que lo hacía, algo profundo dentro de ella se apretaba.
Sus ojos eran increíbles.
Eran ese negro azabache de las noches más oscuras presenciadas en sus
vacaciones en México y cada vez que él la miraba se había sentido como si
estuviera atrapada en una profunda oscuridad sin salida… pero con la mejor
compañía del mundo.
¡Maldición, lo estoy haciendo de nuevo!
Eso fue todo. Lo comparaba
con la noche.
De acuerdo con Choji, Sasuke
y sus ojos azabaches profundos-simplemente hermosos ¿no encajaban en su futuro
en absoluto. Su alma gemela era Naruto. Naruto, que era dulce, lindo y perfecto
para ella. Cupido no podía estar equivocado, especialmente no con tanto en
juego.
La puerta de su estudio se
abrió, y Sasuke y Naruto entraron.
—Hola —dijo ella, haciendo
todo lo posible para ignorar a Sasuke y el pequeño vuelco que su estómago
traidor hizo al verlo—. ¿A alguno le gustaría un poco de café?
—¡No! —respondieron los dos.
Hizo una mueca. Bien. El
café era una variable demasiado floja para ella.
Como lo era Sasuke.
Sakura echó una mirada hacia
él. Llevaba pantalones vaqueros— que rellenaba bastante bien— y una camisa
negra abotonada que no se había molestado en meter dentro del pantalón. Se
comportaba con un aire imponente, como si estuviera acostumbrado a ordenar. El
sólo ver sus movimientos masculinos secó hasta la última gota de su saliva.
Maldita sea.
Naruto se metió las manos en
los bolsillos y sonrió tímidamente hacia ella. —No estoy acostumbrado a que mi
foto sea tomada por un profesional. ¿Dónde crees que sería un buen lugar para
pararse?
Le resultó adorable que él
estuviera tan nervioso y le dio una palmadita en el brazo alentadoramente. —Lo
harás muy bien. Solo toma asiento en ese taburete de allí.
Sasuke se adelantó,
deteniéndose donde ella estaba ajustando las luces. Echó un vistazo alrededor
del estudio. —Bonito lugar —comentó, luego estiró el cuello hacia el techo y
quedó paralizado—. Uhm, ¿eso es muérdago?
Levantó la vista y su
corazón cayó. Ella y Sasuke se encontraban directamente debajo de esta.
—¡No! —espetó ella. Su
rostro ardió. Por Dios, le dejó a él y no a Naruto a notar todo ese muérdago.
Lo último que quería hacer era besar a Sasuke. Bueno, quizá no lo último. Pero
ahora no era el momento para complicar su plan. Además, no quería parecer
desesperada.
—Um, quiero decir, mucha
gente piensa eso —dijo ella, tratando de calmar su voz—. Pero no es en absoluto
muérdago. Es… hinojo. —¿Hinojo?
—¿Hinojo?
Su cabeza se balanceaba
hacia arriba y abajo mientras su mente producía ahí una historia pobre. —Sí,
hinojo. Es la hierba de la vista. —O al menos eso esperaba—. Pensé que era
perfecto para usar para un estudio de fotografía.
Él miró de nuevo y
entrecerró los ojos. —Interesante elección de decoración.
—Me lo imaginaba —chilló
ella, y luego corrió hacia Naruto.
Se mordió con fuerza el
labio inferior. Calculó que Sasuke tendría un don para la observación. El plan
del muérdago estaba cancelado ahora. Tendría que encontrar otra manera de
conseguir que Naruto la bese.
—Dame un segundo —le dijo a Naruto.
Había comprado una nueva lente la semana pasada y quería probarla. Corrió hasta
su escritorio mientras él se acomodaba en la silla. Un nuevo lente para un
nuevo amor. Qué apropiado. Acabó de terminar de conectarla cuando Sasuke se
acercó sigilosamente detrás de ella.
—¿Qué estás haciendo? —le
susurró al oído. Su voz era baja, firme y —¿se atrevería a admitirlo?— sexy.
Sus rodillas entrañablemente
se tambalearon un poco. Maldita sea de nuevo. Se dio la vuelta y lo miró. Mal
movimiento, ya que su rostro era más sexy que su voz.
—¿Q-qué? —dijo con una
carcajada que sonó incluso falsa para sus propios oídos—. No estoy haciendo
nada. ¿Por qué crees que estoy haciendo algo?
—Sólo un presentimiento.
—Bueno, tu presentimiento
está equivocado.
Sus ojos azabaches brillaban.
—No iría haciendo este tipo de declaraciones sin todos los hechos. Creo que si
consiguieras conocerme mejor sabrías lo que siento. —Se inclinó entonces, su
rostro cerca del de ella—. Toda la razón.
Oh. Seguro que lo haría.
Uh-oh. Pensamientos de tocar a Sasuke no fueron los únicos que tenía. No cuando
Naruto estaba sólo unos metros de distancia y ella tenía que centrar su
atención en él. De repente, se sentía muy caliente. Tal vez debería revisar el
termostato o su propia temperatura. Y mientras estaba en ello, su cordura.
—¿Estás lista, Sakura?
—Llamó Naruto.
¿Lista para qué? Quería
preguntar. Entonces recordó que tenía que tomarle fotos. No, más que eso—se
suponía que debía estar conociéndolo mejor, y si todo salía según lo previsto,
consiguiendo que la besara, así el amor se conservaría en la tierra. Y aquí
estaba Sasuke, a punto de echarlo todo a perder. Tenía una manera de nublarle
la mente con su metro ochenta y dos de complexión, y esa tranquila y
especulativa manera en que la miraba.
Le puso sus manos sobre su
pecho y empujó. Duro. Luego añadió mentalmente —músculos— a la lista de cosas
que le habían nublado la mente.
—Discúlpame —le dijo con su
mejor voz altanera—, tengo fotos que tomar.
—Tomarás mi foto, también
—le recordó.
—Si, bueno, vamos a ver si
tengo tiempo. Es posible que tengas que volver otro día.
Preferiblemente otra década.
O por lo menos después que ella y Naruto se hayan enamorado.
No le dio a Sasuke una
oportunidad para responder. Apegando su cámara a su pecho, se acercó a donde Naruto
pacientemente esperaba. Parecía listo, pero el cuello de su chaqueta necesitaba
ser aplanada. Aprovechando para tocarlo y apartar sus pensamientos sobre el
contacto de Sasuke, se acercó y comenzó a preocuparse por él.
Frunció el ceño cuando sus
dedos rozando su cuello. Bueno, no hay rasgos de atracción, aunque Naruto
oliera agradable. Pero no es del tipo agradable que le hacía desear rasgarle la
ropa. Tal vez tenía que probar otra teoría más. Pasó las manos sobre los
hombros de Naruto, pretendiendo alisar su chaqueta. Hombros agradables,
también, pero no la condición de defensa de un equipo de fútbol americano
de Sasuke.
Ugh. Allí fue otra vez. Sasuke.
No podía sacarlo a él o a sus hombros fuera de la cabeza. No es amor, es sólo
lujuria. La lujuria era fugaz. El amor era para siempre.
No podía permitirse el lujo
de confundir los dos.
Dio unos pasos hacia atrás,
reuniendo su determinación. El amor era más difícil de lo que pensaba.
Naruto ajustó su
corbata-ya-derecha. Cuando terminó de preocuparse por esta, cruzó las manos
sobre su regazo y levantó la mirada. —¿Cómo estoy? —Preguntó, sus labios
curvándose hacia arriba.
No tan bien. Esa sonrisa le hacía parecer como
si estuviera con un grave dolor dental.
Ella se aclaró la garganta.
—¿Qué tal si tomamos algunas fotos espontáneas —sugirió—. Te queremos más
natural. De esta manera te acostumbrarás a la cámara y no te verás tan rígido.
—Rígido es natural para él
—comentó Sasuke y Naruto se rió secamente.
Ella le lanzó una mirada
fulminante a Sasuke, pero luego sacó una foto de Naruto.
—¡Oye! —Protestó Naruto—. No
sabía que ibas a tomar la fotografía.
Ella se echó a reír. —Ese es el punto. Si no
sabes, te puedo capturar más relajado. Te estabas riendo de Sasuke, por lo que
tu sonrisa no fue forzada.
Sasuke se acercó y le dio un
codazo a ella en su costado. —Menos mal que yo estaba aquí para ayudar,
entonces.
—Soy una profesional —le
dijo, ignorando deliberadamente el ruido sordo que su pulso hizo cuando él la
tocó—. No necesito tu ayuda.
—De nada.
Sonrió a pesar de su deseo
de no hacerlo. El hombre tenía un encanto del cual ella no parecía poder
resistir. Sacudiendo la cabeza, le sacó un par de fotos a Naruto.
La sesión gratuita de Naruto
iba de maravilla. Se sorprendería cuando viera las fotos. Tan pronto como ese
pensamiento le vino a la cabeza, bajó la cámara. Esta era su oportunidad de
acercarse a él.
—¿Quieres que veamos los
resultados hasta ahora? —Sugirió, tirando de otro taburete. Sostuvo la cámara
entre ellos y, a través de la pantalla digital, le dio una presentación de
diapositivas de lo que había tomado hasta ahora.
Sus hombros se tocaron brevemente. Decidió
poner a prueba un poco más y se inclinó completamente. Naruto no se alejó. Eso
era una buena señal. La miró con timidez e incluso compartió una sonrisa. Su
corazón latió más fuerte. Otra buena señal. Tal vez las cosas saldrían bien
después de todo.
Sasuke de repente se acercó
por detrás y metió la cabeza entre ellos. —No está mal —dijo, pero había un
tono crítico en su voz.
Suspiró fuertemente —¿Qué
quieres decir con “no está mal”? Naruto podría usar alguna de estas fotos para
un folleto del hospital.
Él se encogió de hombros.
—Un folleto de hospital es una cosa. La verdadera prueba de tu talento será
fotografiándome —Cruzó los dedos bajo su barbilla y juguetonamente agitó sus
pestañas—. Me han dicho que las fotos no me hacen justicia.
Se negó a ser seducida y en
su lugar miró su reloj. —Eso tendrá que ser para otro día. Se está haciendo
tarde. —Mordiendo su labio, miró a Naruto—. Sin embargo, quizás no es demasiado
tarde para un trago. Podríamos repasar el conjunto de fotos que posiblemente
desees pedir.
—Eso podría ser…
Pero la respuesta de Naruto
fue interrumpida cuando de repente su teléfono celular sonó.
No se olviden de comentar sus impresiones, ya sea por acá o en FANFICTION, para seguir publicando también otras historias :D un abrazo enorme !
No hay comentarios:
Publicar un comentario