miércoles, 8 de enero de 2014

EL AMOR SOBREPASA LAS INTENCIONES DE CUPIDO cap 5


Esta historia es una adaptación de la original escrita por Jennifer Shirk la cual lleva por nombre "A Little Bit Cupid". Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, yo solo los tomo prestados para adaptarlos a la historia.


El amor sobrepasa las intenciones de Cupido
.


Capítulo Cinco





Esa misma tarde, Sakura casi tenía su estudio funcionando en perfecto estado. Lo único que le quedaba por hacer era colgar un último ramal de muérdago. Lo había comprado antes de Navidad, pero nunca antes había tenido la oportunidad de utilizarlo… hasta ahora. Sí, era quizá un poco tarde en la temporada, pero tiempos desesperados requieren medidas desesperadas. Ahora todo lo que tenía que hacer era esperar que pudiera encontrar la oportunidad adecuada para que ella y Naruto se detuvieran debajo de esta. Diez ramitas estratégicamente colocadas alrededor de la habitación debían hacer el trabajo.

Subió por la escalera de madera y examinó el techo con un ojo crítico.

Según Choji, a fin de acelerar las cosas en el departamento del amor, ella y Naruto tenían que besarse antes del final del día de San Valentín. También mencionó que tenía que ser un beso que les retorciera los dedos del pie.

Un poco exigente, pero estaba segura que las cosas sucederían naturalmente.

Ella y Naruto se besarían, una cosa llevaría a la otra y… ¡voilá! Ambos descubrirían cuán perfecto eran el uno para el otro, se preservaría el amor en la tierra, sería aclamada como un héroe por todos los Dioses romanos y diosas, y Choji con mucho gusto le daría una ronda de cigarrillos a todos los implicados.

Todo lo que tenía que hacer era asegurarse de que Sasuke Uchiha no se interpusiera en su camino.

Era perturbadora la forma en que la había estudiado. Tenía que permanecer lejos de él. No sabía por qué estaba tan decidido a acompañarla a su estudio de todos modos —tenía que saber que estaba interesada en Naruto.

¿O debería sólo estar interesada en Naruto?

El problema era que desde que había regresado a su departamento, no podía dejar de pensar en Sasuke. Peor aún, cada vez que lo hacía, algo profundo dentro de ella se apretaba.

Sus ojos eran increíbles. Eran ese negro azabache de las noches más oscuras presenciadas en sus vacaciones en México y cada vez que él la miraba se había sentido como si estuviera atrapada en una profunda oscuridad sin salida… pero con la mejor compañía del mundo.

¡Maldición, lo estoy haciendo de nuevo!

Eso fue todo. Lo comparaba con la noche.

De acuerdo con Choji, Sasuke y sus ojos azabaches profundos-simplemente hermosos ¿no encajaban en su futuro en absoluto. Su alma gemela era Naruto. Naruto, que era dulce, lindo y perfecto para ella. Cupido no podía estar equivocado, especialmente no con tanto en juego.

La puerta de su estudio se abrió, y Sasuke y Naruto entraron.

—Hola —dijo ella, haciendo todo lo posible para ignorar a Sasuke y el pequeño vuelco que su estómago traidor hizo al verlo—. ¿A alguno le gustaría un poco de café?

—¡No! —respondieron los dos.

Hizo una mueca. Bien. El café era una variable demasiado floja para ella.

Como lo era Sasuke.

Sakura echó una mirada hacia él. Llevaba pantalones vaqueros— que rellenaba bastante bien— y una camisa negra abotonada que no se había molestado en meter dentro del pantalón. Se comportaba con un aire imponente, como si estuviera acostumbrado a ordenar. El sólo ver sus movimientos masculinos secó hasta la última gota de su saliva. Maldita sea.

Naruto se metió las manos en los bolsillos y sonrió tímidamente hacia ella. —No estoy acostumbrado a que mi foto sea tomada por un profesional. ¿Dónde crees que sería un buen lugar para pararse?

Le resultó adorable que él estuviera tan nervioso y le dio una palmadita en el brazo alentadoramente. —Lo harás muy bien. Solo toma asiento en ese taburete de allí.

Sasuke se adelantó, deteniéndose donde ella estaba ajustando las luces. Echó un vistazo alrededor del estudio. —Bonito lugar —comentó, luego estiró el cuello hacia el techo y quedó paralizado—. Uhm, ¿eso es muérdago?

Levantó la vista y su corazón cayó. Ella y Sasuke se encontraban directamente debajo de esta.

—¡No! —espetó ella. Su rostro ardió. Por Dios, le dejó a él y no a Naruto a notar todo ese muérdago. Lo último que quería hacer era besar a Sasuke. Bueno, quizá no lo último. Pero ahora no era el momento para complicar su plan. Además, no quería parecer desesperada.

—Um, quiero decir, mucha gente piensa eso —dijo ella, tratando de calmar su voz—. Pero no es en absoluto muérdago. Es… hinojo. —¿Hinojo?

—¿Hinojo?

Su cabeza se balanceaba hacia arriba y abajo mientras su mente producía ahí una historia pobre. —Sí, hinojo. Es la hierba de la vista. —O al menos eso esperaba—. Pensé que era perfecto para usar para un estudio de fotografía.

Él miró de nuevo y entrecerró los ojos. —Interesante elección de decoración.

—Me lo imaginaba —chilló ella, y luego corrió hacia Naruto.

Se mordió con fuerza el labio inferior. Calculó que Sasuke tendría un don para la observación. El plan del muérdago estaba cancelado ahora. Tendría que encontrar otra manera de conseguir que Naruto la bese.

—Dame un segundo —le dijo a Naruto. Había comprado una nueva lente la semana pasada y quería probarla. Corrió hasta su escritorio mientras él se acomodaba en la silla. Un nuevo lente para un nuevo amor. Qué apropiado. Acabó de terminar de conectarla cuando Sasuke se acercó sigilosamente detrás de ella.

—¿Qué estás haciendo? —le susurró al oído. Su voz era baja, firme y —¿se atrevería a admitirlo?— sexy.

Sus rodillas entrañablemente se tambalearon un poco. Maldita sea de nuevo. Se dio la vuelta y lo miró. Mal movimiento, ya que su rostro era más sexy que su voz.

—¿Q-qué? —dijo con una carcajada que sonó incluso falsa para sus propios oídos—. No estoy haciendo nada. ¿Por qué crees que estoy haciendo algo?

—Sólo un presentimiento.

—Bueno, tu presentimiento está equivocado.

Sus ojos azabaches brillaban. —No iría haciendo este tipo de declaraciones sin todos los hechos. Creo que si consiguieras conocerme mejor sabrías lo que siento. —Se inclinó entonces, su rostro cerca del de ella—. Toda la razón.

Oh. Seguro que lo haría. Uh-oh. Pensamientos de tocar a Sasuke no fueron los únicos que tenía. No cuando Naruto estaba sólo unos metros de distancia y ella tenía que centrar su atención en él. De repente, se sentía muy caliente. Tal vez debería revisar el termostato o su propia temperatura. Y mientras estaba en ello, su cordura.

—¿Estás lista, Sakura? —Llamó Naruto.

¿Lista para qué? Quería preguntar. Entonces recordó que tenía que tomarle fotos. No, más que eso—se suponía que debía estar conociéndolo mejor, y si todo salía según lo previsto, consiguiendo que la besara, así el amor se conservaría en la tierra. Y aquí estaba Sasuke, a punto de echarlo todo a perder. Tenía una manera de nublarle la mente con su metro ochenta y dos de complexión, y esa tranquila y especulativa manera en que la miraba.

Le puso sus manos sobre su pecho y empujó. Duro. Luego añadió mentalmente —músculos— a la lista de cosas que le habían nublado la mente.

—Discúlpame —le dijo con su mejor voz altanera—, tengo fotos que tomar.

—Tomarás mi foto, también —le recordó.

—Si, bueno, vamos a ver si tengo tiempo. Es posible que tengas que volver otro día.

Preferiblemente otra década. O por lo menos después que ella y Naruto se hayan enamorado.

No le dio a Sasuke una oportunidad para responder. Apegando su cámara a su pecho, se acercó a donde Naruto pacientemente esperaba. Parecía listo, pero el cuello de su chaqueta necesitaba ser aplanada. Aprovechando para tocarlo y apartar sus pensamientos sobre el contacto de Sasuke, se acercó y comenzó a preocuparse por él.

Frunció el ceño cuando sus dedos rozando su cuello. Bueno, no hay rasgos de atracción, aunque Naruto oliera agradable. Pero no es del tipo agradable que le hacía desear rasgarle la ropa. Tal vez tenía que probar otra teoría más. Pasó las manos sobre los hombros de Naruto, pretendiendo alisar su chaqueta. Hombros agradables, también, pero no la condición de defensa de un equipo de fútbol americano de Sasuke.

Ugh. Allí fue otra vez. Sasuke. No podía sacarlo a él o a sus hombros fuera de la cabeza. No es amor, es sólo lujuria. La lujuria era fugaz. El amor era para siempre.

No podía permitirse el lujo de confundir los dos.

Dio unos pasos hacia atrás, reuniendo su determinación. El amor era más difícil de lo que pensaba.

Naruto ajustó su corbata-ya-derecha. Cuando terminó de preocuparse por esta, cruzó las manos sobre su regazo y levantó la mirada. —¿Cómo estoy? —Preguntó, sus labios curvándose hacia arriba.

 No tan bien. Esa sonrisa le hacía parecer como si estuviera con un grave dolor dental.

Ella se aclaró la garganta. —¿Qué tal si tomamos algunas fotos espontáneas —sugirió—. Te queremos más natural. De esta manera te acostumbrarás a la cámara y no te verás tan rígido.

—Rígido es natural para él —comentó Sasuke y Naruto se rió secamente.

Ella le lanzó una mirada fulminante a Sasuke, pero luego sacó una foto de Naruto.

—¡Oye! —Protestó Naruto—. No sabía que ibas a tomar la fotografía.

 Ella se echó a reír. —Ese es el punto. Si no sabes, te puedo capturar más relajado. Te estabas riendo de Sasuke, por lo que tu sonrisa no fue forzada.

Sasuke se acercó y le dio un codazo a ella en su costado. —Menos mal que yo estaba aquí para ayudar, entonces.

—Soy una profesional —le dijo, ignorando deliberadamente el ruido sordo que su pulso hizo cuando él la tocó—. No necesito tu ayuda.

—De nada.

Sonrió a pesar de su deseo de no hacerlo. El hombre tenía un encanto del cual ella no parecía poder resistir. Sacudiendo la cabeza, le sacó un par de fotos a Naruto.

La sesión gratuita de Naruto iba de maravilla. Se sorprendería cuando viera las fotos. Tan pronto como ese pensamiento le vino a la cabeza, bajó la cámara. Esta era su oportunidad de acercarse a él.

—¿Quieres que veamos los resultados hasta ahora? —Sugirió, tirando de otro taburete. Sostuvo la cámara entre ellos y, a través de la pantalla digital, le dio una presentación de diapositivas de lo que había tomado hasta ahora.

 Sus hombros se tocaron brevemente. Decidió poner a prueba un poco más y se inclinó completamente. Naruto no se alejó. Eso era una buena señal. La miró con timidez e incluso compartió una sonrisa. Su corazón latió más fuerte. Otra buena señal. Tal vez las cosas saldrían bien después de todo.

Sasuke de repente se acercó por detrás y metió la cabeza entre ellos. —No está mal —dijo, pero había un tono crítico en su voz.

Suspiró fuertemente —¿Qué quieres decir con “no está mal”? Naruto podría usar alguna de estas fotos para un folleto del hospital.

Él se encogió de hombros. —Un folleto de hospital es una cosa. La verdadera prueba de tu talento será fotografiándome —Cruzó los dedos bajo su barbilla y juguetonamente agitó sus pestañas—. Me han dicho que las fotos no me hacen justicia.

Se negó a ser seducida y en su lugar miró su reloj. —Eso tendrá que ser para otro día. Se está haciendo tarde. —Mordiendo su labio, miró a Naruto—. Sin embargo, quizás no es demasiado tarde para un trago. Podríamos repasar el conjunto de fotos que posiblemente desees pedir.

—Eso podría ser…

Pero la respuesta de Naruto fue interrumpida cuando de repente su teléfono celular sonó.



Continuará...

CAPÍTULO 4 < -- . -- > CAPITULO 6

No se olviden de comentar sus impresiones, ya sea por acá o en FANFICTION, para seguir publicando también otras historias :D  un abrazo enorme !

No hay comentarios:

Publicar un comentario